Tres momentos vitales para la ortodoncia: infancia, adolescencia y edad adulta

En varias ocasiones os hemos hablado en este blog de las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense que no existe una edad determinada ni límite para someterse a un tratamiento de ortodoncia, pero dependiendo de la edad que tenga el paciente los planteamientos variarán.
Niños: La edad apropiada para tratar las maloclusiones varía según el tipo de problema y su gravedad. Pero, aunque el ortodoncista puede decidir que es más oportuno esperar para realizar el tratamiento en el caso de algunos niños, es importante consultar a un ortodoncista si se detecta alguna anomalía o problemas en la función masticadora. Aunque no exista ningún problema evidente es necesario llevar a los niños al ortodoncista a los seis años para su primera revisión para la detección precoz de las maloclusiones.

ortodoncia niños

Salvo que el dentista de confianza detecte algún motivo para llevar al niño al especialista antes, los 6 años es la edad óptima para su primera revisión ortodóncica

Los tratamientos interceptivos suelen llevarse a cabo en la edad infantil, normalmente durante la dentición temporal (los llamados dientes de leche) o mixta (cuando conviven los dientes de leche con los definitivos) y suelen realizarse para intentar evitar alteraciones mayores, aunque el hecho de realizarlos no impide que se necesite posteriormente una corrección por la aparición de otra anomalía similar o completamente diferente.
Suelen llevarse a cabo para modificar hábitos que puedan interferir negativamente en el óptimo crecimiento de la cara y los maxilares.
El objetivo de los tratamientos interceptivos suele ser la corrección alteraciones incipientes, que de no llevarse a cabo empeoraría la maloclusión.

Adolescencia: Los tratamientos ortodóncicos suelen asociarse a la edad de crecimiento, sobre todo entre los 12 y 15 años, que es el momento ideal para corregir el apiñamiento dental y los problemas esqueléticos, sobre todo si ya cuentan con todos los dientes definitivos) El alto metabolismo que se experimente en este periodo vital favorece el movimiento de los dientes, lo que permite que los tratamientos ortodóncicos sean más eficientes y cortos.
La mayoría de problemas presentados por los pacientes adolescentes que necesitan llevar a cabo un tratamiento de ortodoncia son de carácter genético (espacio entre dientes excesivo, apiñamiento dental, dientes salidos o problemas en el desarrollo de los maxilares, sobre todo).
Pero también hay otros motivos que pueden llevar a los adolescentes a necesitar un tratamiento de ortodoncia, como respirar por la boca, la pérdida de los dientes de leche tardía o temprana en exceso, malos hábitos (mordida de uñas, por ejemplo) o enfermedades dentales, entre otras causas.
Adultos: Aunque la edad biológicamente más adecuada es la adolescencia, cada vez son más los adultos que se someten a tratamiento de ortodoncia. En algunos casos se debe a los cambios sociales que han propiciado que la ortodoncia pierda su estigma que la vincula a la adolescencia, pero en otros se debe al hecho a que los dientes se mueven a lo largo de toda la vida y que nuestra boca también acusa la edad, ya que con el paso de los años las piezas dentales se van desgastando y la línea de la sonrisa va descendiendo haciendo que cada vez se vean menos los dientes superiores y se ven más los inferiores.
Solucionar este apiñamiento no solo beneficia al paciente por motivos estéticos, sino que cuando los dientes están apiñados es más complicado cepillarse correctamente, por lo que se incrementan las posibilidades de padecer una enfermedad periodontal debido a la acumulación de placa.
En el caso de adultos lo habitual es recurrir a alineadores transparentes, ortodoncia invisible (lingual) o brackets fijos convencionales para la reubicar correctamente los dientes y mejorar la oclusión. En los casos graves de maloclusión a veces hay que recurrir a cirugía ortognática.

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