¡Sonríe! Es contagioso

Nuestra sonrisa es contagiosa. Al igual que cuando vemos a alguien bostezar inconscientemente nuestra boca se abre como un acto reflejo, al sonreír los demás reaccionan de la misma manera. Existen numerosos estudios que han demostrado que cuando observamos una cara sonriente se activa un grupo de células nerviosas llamadas neuronas espejo, que nos impulsan a sonreír. Esto es fácilmente comprobable observando a los los bebés, que no tienen condicionantes sociales, pero sonríen cuando alguien les sonríe.

La sonrisa es contagiosa

Como dice la popular frase: “ríe, y el mundo reirá contigo”

Científicos ingleses encontraron nuevas evidencias que demuestran que nuestro cerebro es “sociable” y activa una sonrisa como respuesta a una carcajada.
No sólo reaccionamos cuando vemos una sonrisa, sino también cuando escuchamos emociones positivas (diversión y triunfo) mucho más intensamente que con las negativas (miedo y disgusto). De esto podría deducirse que los seres humanos tenemos una tendencia natural a sumarnos a las emociones positivas.
Los estudios que reivindican el poder terapéutico de la risa y las emociones positivas aumentan.Uno de los estudios más importantes sobre el contagio de la felicidad se llevó a cabo en el Framingham Heart Study, que se publicó la revista British Medical Journal y que demostró que la felicidad se contagia especialmente entre amigos o familiares, y no tanto entre compañeros de trabajo.
De esta interesante investigación se desprende que una persona un 15 por ciento más de probabilidades de ser feliz si está conectada directamente con una persona feliz. Las personas que se encuentran a dos grados de separación (el amigo de un amigo) de una persona que es feliz tienen un diez por ciento más de probabilidades de ser felices, y las personas que están a tres grados de separación (el amigo de un amigo de mi amigo) tienen alrededor de un seis por ciento más de probabilidades de ser felices.

El estudio también revela que el estado emocional de las personas con las que nos relacionamos tiene muchísima incidencia en nuestro propio estado emocional.
La empatía es la imitación automática del punto de vista o estado anímico de otra persona. Por eso nos entristecemos al presenciar un suceso triste o formamos una mueca de dolor cuando otra persona, por ejemplo se golpea accidentalmente. De ahí que si alguien nos sonríe, también sonreiremos, y la sonrisa, aunque sea provocada por la de otro indiviudo, podría desencadenar sustancias en nuestro cerebro que mejorarán nuestro estado de ánimo.
Desde las Clínicas de ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense te animamos a rodearte de gente optimista, ya que no sólo te hace más feliz, sino que te permite hacer feliz a más gente..

 

Fuentes: British Medical Journal, Journal of Neuroscience, www.institutodelafelicidad.com

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