Septiembre es un buen momento para que un ortodoncista revise a los niños de 6 años

Septiembre es un mes perfecto para llevar a los niños a revisión, aprovechando que ya han regresado de las vacaciones, pero aún no tienen colegio. Es por ello que desde las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense os recordamos la importancia de que los pequeños se sometan a una revisión ortodóncica a los 6 años y no más tarde de los 7. A esa edad salen los primeros molares definitivos, por ello es buen momento para que un ortodoncista corrobore que la erupción de la dentadura definitiva se está desarrollando correctamente. De no ser así, la detección temprana permitiría corregir con ortopedia determinados problemas cuya solución en la edad adulta tiene un mayor coste económico y biológico.

Así lo ha publicado también Infosalus en su artículo sobre la importancia de esta revisión, para el que han consultado a Juan Carlos Pérez Varela.

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La publicación especializada en salud recuerda que es muy importante que los niños sean revisados por un ortodoncista a los 6 años

No hay que olvidar que la ortodoncia no sólo alinea dientes, sino que también trata aquellas irregularidades en el crecimiento de los huesos del maxilar y la mandíbula, favoreciendo que las piezas dentales encajen bien entre ellos.
Tal y como aclara en esta publicación especializada en salud el Doctor Pérez Varela “cuando la malformación es muy evidente ya suelen traerlos a la clínica los propios padres para que los sometamos a revisión, pero hay otros casos en los que se producen irregularidades en el crecimiento del maxilar o de la mandíbula, que solo un ortodoncista puede diagnosticar. Si se hace a los 6 años se evitará que a futuro esos pequeños pacientes tengan que someterse a ortodoncia y, en muchos casos, a una operación de cirugía ortognática (la cirugía de los huesos de la cara)”.
Que los dientes encajen mal puede generar problemas de mordida, que, a su vez, pueden originar problemas de equilibrio, dolores de cabeza, espalda, cuello u oídos. Si la mandíbula y el maxilar no están en armonía pueden causar afecciones funcionales relacionadas con la respiración, la masticación o las articulaciones.
Aunque muchos padres creen que el momento adecuado para llevar a los niños al ortodoncista por primera vez es cuando hayan cambiado todos los dientes de leche por los definitivos (12 o 13 años), esto es demasiado tarde en caso de que sea necesario hacer un tratamiento ortopédico o interceptivo para frenar, potenciar o dirigir el crecimiento de los maxilares.
Cuando las maloclusiones son dentarias se pueden solucionar en cualquier momento (incluso en la edad adulta) con brackets o alineadores transparentes, pero cuando son esqueléticas es cuando es importante diagnosticarlas de manera temprana para que el ortodoncista determine el momento más adecuado para intervenir de un modo más rápido y sencillo.

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