¿Se puede entrenar la sonrisa?

No todas las sonrisas son iguales. En este blog de las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela os contábamos que las sonrisas “auténticas” o Duchenne son las que más gustan. Se llaman así porque a finales del siglo XIX el neurólogo francés Guillaume Duchenne investigó cuáles eran los músculos músculos faciales que intervenían en la sonrisa. Para ello realizó distintos experimentos en los que usaba la estimulación eléctrica sobre sus pacientes. Descubrió que en la mayoría de sonrisas se utiliza la contracción de los músculos cigomáticos mayor y menor (que se encuentran sobre las mejillas y estiran las comisuras de los labios hacia arriba. Pero, además, en algunas sonrisas se contrae el músculo orbicular (que está en la zona de los ojos) levantando también las mejillas y creando unas arrugas características alrededor de los ojos.

sonrisa autentica

Las sonrisas auténticas son las que resultan más atractivas y provocan mejores reacciones

A pesar de que la impresión inicial podría ser la de que este tipo de sonrisa afea la cara, es, en cambio, la que resulta más atractiva, porque es la que se considera como la auténtica sonrisa espontánea (llamada Duchenne por su “descubridor”), frente a la sonrisa, social o voluntaria. La clave es que el músculo orbicular no se puede contraer voluntariamente, solo si es estimulado por determinadas zonas del cerebro relacionadas con el placer y la alegría.

Es decir, que la sonrisa Duchenne es una respuesta sincera, y la que provoca mayor empatía, porque nuestro cerebro es capaz de reconocerla; mientras que otro tipo de sonrisas son las que se utilizan para agradar y como recurso social.
Eso no quiere decir que la “sonrisa social” no valga de nada. Según algunos estudios, pueden tener utilidad en ciertas circunstancias (como, por ejemplo, para pedir disculpas). También se sabe que el 80% de los humanos somos capaces de emular la sonrisa de Duchenne forzando arrugas en la cara similares a las que provoca la auténtica, por lo que las reacciones serían las que se pretenden conseguir. Esto significa que la sonrisa de Duchenne sí se puede practicar o entrenar (como se sabe que hacen políticos y famosos para agradar).

Sin embargo, sí hay claves para distinguir una sonrisa falsa de una auténtica (además de las arrugas en torno a los ojos): al fingir el gesto se provoca una asimetría en la cara. Pero, además se sabe que las sonrisas sociales se producen siempre con mayor rapidez y menor armonía que las espontáneas (se tarda aproximadamente medio segundo en esbozar una sonrisa de Duchenne, cuando en solo una décima podemos mostrar una sonrisa forzada).

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