Relación entre deporte y salud bucodental

El deporte que realizas puede afectar a la salud bucodental. Tal y como os contábamos en anteriores post de este blog de la Clínica de Ortodoncia Pérez Varela de Santiago y Ourense, al practicar ejercicio no sólo hay que tener precaución respecto al impacto que se ejerce sobre músculos o articulaciones… sino que conviene tener en cuenta cómo repercute sobre la cavidad oral.

Aún son muchos los que ignoran la realidad de el estado de nuestra cavidad oral tiene una gran influencia sobre el rendimiento deportivo, a pesar de que está demostrado que muchas de las bacterias e infecciones que pueden estar en la boca, están directamente relacionadas con problemas articulares, cardiovasculares, musculares y respiratorios. Se debe a que la sangre puede conducir las bacterias de las infecciones bucodentales a las articulaciones y los músculos. Esto puede llegar a causar astenia, que tiene entre sus síntomas un fuerte cansancio, inflamación articular y fatiga muscular e, incluso, pérdida de tono fibrilar. Desgarros, lesiones en los tendones o dolores articulares son algunas de las consecuencias posibles.

deporte salud oral

Hay que tener precaución con los traumatismos dentales de origen deportivo

En sentido inverso, algunas cuestiones relacionadas con la práctica deportiva influyen sobre la salud oral. Como el consumo de algunos complementos alimenticios, bebidas energéticas (elevados niveles de azúcar, carbohidratos, minerales y ácidos o bebidas con un Ph bajo), barritas energéticas (suelen contener mucho azúcar y se adhieren a los dientes, quedándose atrapados los restos en zonas poco accesibles durante el cepillado) que aumentan el riesgo de problemas orales.
Otro de los motivos por los que los deportistas tienen una mayor tendencia a tener caries es porque al fatigarse se inhala mucho aire por la boca, lo que hace que se seque la boca y que descienda el flujo de saliva que, como ya hemos mencionado anteriormente, es un protector natural de la dentadura frente a caries y otros problemas.

Por otra parte, la composición de la saliva se hace más alcalina con la práctica del deporte, lo que aumenta el riesgo de aparición de sarro (que puede desencadenar, si no se elimina adecuadamente, la aparición de problemas en las encías que, a su vez, pueden acabar derivando en periodontitis, y, en los casos más graves, llegar a la pérdida de piezas dentales.

En el caso de los deportes practicados en piscina hay un mayor riesgo de amarillamiento dental por el cloro y otros agentes químicos (natación, sincronizada, waterpolo…)

En aquellos deportes en los que hay una alta competitividad, la tensión de la competición puede provocar apretamiento dental, desgaste o bruxismo, ya que los nervios pueden llevar a que se aprieten en exceso los maxilares apareciendo dolores en la musculatura de masticación y la articulación temporomandibular.

En los deportes de mayor impacto, o de equipo (running, fútbol, ski, baloncesto, balonmano, rugby…) hay riesgo de traumatismos dentales, roturas, movimientos e, incluso, pérdidas de piezas dentales. De hecho, hay estudios que apuntan a que cerca del 40 % de los dientes perdidos se debe a traumatismos deportivos.

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