¿Por qué sonríen los bebés?

El 4 de octubre se celebra el Día Mundial de la Sonrisa y en las Clínicas de ortodoncia Pérez Varela queremos aprovechar para reflexionar de nuevo sobre la importancia de este gesto innato y universal.
Todos sabemos que la sonrisa de un niño contagia múltiples emociones. Durante el primer mes de vida, la sonrisa es un reflejo involuntario del recién nacido. Según los estudios, la reacción del niño de sonreír ante unos estímulos determinados es automática. No la aprende a través de una relación con el ambiente que le rodea, sino que es innata.
Es habitual que sonrían a la hora del sueño, al despertar, tras un masaje o una caricia. Alrededor del primer mes, el bebé sonríe al escuchar la voz de su mamá o de alguna de las personas con las que convive habitualmente y le resultan más conocidos. También, por estímulos visuales como el movimiento de luces o de objetos.
Es importante que el adulto responda con palabras agradables y caricias a la sonrisa del bebé, porque así se le ayuda a darse cuenta de que la figura que hay delante de sus ojos es alguien diferente de él. Además se fortalece el vínculo entre los padres y el hijo, que va descubriendo que sonriendo consigue ciertas cosas. De este modo, la sonrisa automática pasa a ser social.
La sonrisa social se desarrolla hacia los 3 meses y forma parte de su interacción con el entorno. Aquí son fundamentales los estímulos externos, como la interacción con quienes le cuidan a diario. En este momento es un acto reflejo, producto de la imitación (como cerrar los ojos o sacar la lengua).
En esta etapa la sonrisa les ayuda a sobrevivir, a provocar simpatía en quienes les cuidan, inspirar ternura y estimular la protección por parte de los adultos.
La sonrisa social es fácil reconocerla ya que se da para responder a los gestos de las personas que le rodean y le agradan. También, a sonidos y objetos que captan su atención.
Es muy posible que los padres no se percaten de cuando su hijo realiza sus primeras sonrisas sociales, porque han visto previamente las que se producen debido al reflejo. Poco a poco se darán cuenta de que es una respuesta a ciertas interacciones entre ellos.
El llanto, las miradas y la sonrisa son las vías de comunicación de los bebés para manifestar simpatía y bienestar. La sonrisa social es muy importante en la relación madre e hijo y fortalece el vínculo afectivo. En la mamá ayuda a la pronta recuperación durante el posparto, ya que le aporta bienestar y alegría.
Hacia el décimo mes de vida, el niño puede reír a carcajadas, especialmente cuando le cantan canciones que le resultan atractivas.
Os resumimos las fases de la sonrisa en los bebés:
– El bebé empieza a sonreír en su última etapa como feto. La sonrisa fetal no es consciente, sino un reflejo automático que ejerce el músculo risorio.
– A la segunda semana de vida, el recién nacido expresa con la sonrisa su bienestar por la satisfacción de sus necesidades.
– Durante la quinta o sexta semana el bebé empieza a sonreír ante estímulos externos como la voz de su madre, un sonido o la cara de alguien que se le acerca.
– A partir de los tres meses, aparecen las primeras risas en voz alta.
– El niño diferencia entre una cara familiar y una cara extraña en torno al quinto mes de su vida.
– Al octavo mes el bebé ya es capaz de negar la sonrisa a las personas que no conoce.
Una vez el bebé sonríe de manera espontánea, este gesto tiene múltiples beneficios para su salud como favorecer la producción de endorfinas ( las “hormonas de la felicidad”) y que entre mayor cantidad de aire a los pulmones.

Las Clínicas de ortodoncia Pérez Varela de Santiago y Ourense queremos compartir con vosotros un vídeo subido a Youtube por Adriana Seixas que recoge risas contagiosas de bebés seguros de que, como mínimo, os arrancarán una sonrisa.

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