Para tener una boca sana: Pon un yogurt en tu día

Un yogurt al día es un excelente aliado para mantener una boca sana, especialmente si no contiene azúcares añadidos. Es una fuente de calcio, rico en proteínas de alto valor biológico, más asimilables y digeribles que las de la leche, y vitamina D, que actúa como fijadora de calcio en los huesos.

yogurt y salud oral

Para mantener sus propiedades probióticas es fundamental conservarlo frío hasta poco antes de su consumo y no mezclarlo con productos calientes

Sin embargo, hay que tener en cuenta que los postres lácteos similares yogures (pero que se conservan a temperatura ambiente) no tienen las propiedades de alimento probiótico porque se someten a un proceso térmico posterior a la fermentación y, por tanto, no contienen microorganismos vivos.
El yogurt es un alimento muy saludable para nuestro organismo en general, pero además:

-Un yogurt al día reduce el nivel de sulfuro de hidrógeno, causante del mal aliento.
– Es rico en vitamina D, que reduce la presencia de bacterias.
-Previene la placa y las enfermedades de las encías (gingivitis y periodontitis)
– Favorece unos dientes más fuertes porque es rico en calcio de fácil absorción, por lo que previene su desmineralización. El fósforo también interviene en el desarrollo de las piezas dentales.
– Nos ayuda a tener la boca y el organismo más hidratados por su elevado aporte de agua.

Curiosamente el yogurt empezó vendiéndose exclusivamente en farmacias y ya en 1908 el biólogo ucraniano Elías Metchnikoff y el médico ruso Paul Ehrlich recibieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por unos estudios que relacionaban el yogur con la longevidad.
A principios del siglo XX el yogur era una leche fermentada poco conocida que sólo se consumía en el ámbito rural en algunos países (sobre todo en Asia central y en la Europa que bordea al Mar Negro), pero fue en España donde se produjo el primer yogur industrial. Isaac Carasso comenzó a fabricarlos en Barcelona y fue por su hijo Daniel por quien los llamó Danone. Tuvo un rápido éxito, pero únicamente para consumo infantil y como reparador de problemas digestivo-intestinales que se distribuía en farmacias. Con el paso de los años, su consumo fue extendiéndose y hoy es un habitual de las neveras de todo el mundo y son muchos los que saben que es un buen aliado de nuestra salud.
Hace años se pensaba que un mayor consumo de alimentos lácteos reducía la enfermedad periodontal. Sin embargo, un estudio japonés puso de manifiesto que las personas que consumían 55 gramos o más de yogur o bebidas con ácido láctico diarias tenían menos indicadores de enfermedad en las encías.

El ácido láctico deriva de la fermentación de la lactosa (azúcar de la leche) por acción de las bacterias lácticas, por lo tanto los lácteos que mayor cantidad de ácido contienen son la leche cultivada, el yogur y los quesos en menor medida. La leche, por el contrario, contiene la lactosa como tal, ya que no se le inoculan o agregan ningún tipo de microorganismos que puedan fermentarla. Los probióticos presentes en el yogurt son los que potencian sus beneficios sobre nuestra salud bucal.

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