Ortodoncia invisible y autoestima

Si hace dos décadas un tratamiento ortodóncico era la pesadilla de cualquier adolescente, que durante un par de años tenía que llevar sobre los dientes hierros y gomas, actualmente la ortodoncia vence los prejuicios de los chicos, pero también de cada vez más adultos.
En las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela ya hace tiempo que detectamos en nuestros pacientes que el estigma de los brackets ya ha sido superado. Pero aunque a casi nadie le de vergüenza llevar aparatos, sí es verdad que hay pacientes que prefieren someterse a tratamiento con absoluta discreción. Con los modernos sistemas de ortodoncia invisible nadie tiene por qué saber que se llevan brackets, ya que los linguales van pegados por la cara interna del diente, por lo que no son perceptibles para los demás. Las nuevas tecnologías han permitido que cualquiera pueda mejorar su salud bucodental y la estética de su sonrisa sin que quede constancia en las fotos ni interfiera en la vida laboral o en las relaciones sociales, ya que la mayoría de estos aparatos invisibles han de hacerse a medida para cada paciente.
La preocupación por la imagen personal está en aumento, de ahí el auge de la ortodoncia estética, que ofrece diversas alternativas: desde la ortodoncia lingual o invisible, a las férulas transparentes tan de moda o los brackets cerámicos o estéticos que igualan el color del diente y por tanto sólo se detectan desde una distancia muy corta. Las férulas transparentes son removibles, por lo que pueden retirarse para comer, sin embargo, precisamente por ello exigen una responsabilidad mayor por parte del paciente, que no sólo ha de ser muy exhaustivo con los rituales de higiene bucodental como con el resto de tratamientos, sino ser muy constante para asegurarse de que las lleva puestas suficientes horas al día para que sean efectivas, de lo contrario el tratamiento se ralentizará. Éste es uno de los motivos por lo que suelen emplearse sobre todo en adultos. A media que avanza el tratamiento estos alineadores transparentes se van cambiando hasta llevar los dientes a su posición ideal.
La estética de la sonrisa influye notablemente en la vida social de las personas, al tiempo que una dentadura más alineada mejora la autoestima tal y como indican numerosos estudios realizados al respecto.

ortodoncia lingual

Las personas que se sienten seguras del aspecto de su boca tienden a sonreír más a menudo y de forma abierta

Aquellos a los que no les gusta el aspecto de su boca suelen evitar mostrar su dentadura y sonreír abiertamente. Aunque el tratamiento ortodóncico persigue en primer lugar mejorar la salud bucodental del paciente, también la estética de su sonrisa, y lo cierto es que la mayoría de los que acuden a las consultas de un ortodoncista es porque quieren mejorar la apariencia de su sonrisa. En las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense observamos que cuando una persona que cree que tiene los dientes bonitos sonríe más, por lo que desde que empieza a notar cómo sus dientes se van alineando comienza a mostrar más su sonrisa a los otros. Como os hemos contado en otros post, el simple acto de sonreír nos proporciona bienestar y nos hace sentir mejor, pero además al sonreír transmitimos más felicidad a la gente de nuestro entorno, que suelen devolvernos el gesto.
También es frecuente que conforme avanza el tratamiento nuestros pacientes comiencen a arreglarse más y es debido al hecho de que su autoestima se ve reforzada y se sienten más a gusto con ellos mismos y con su aspecto.

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