Ortodoncia con alineadores transparentes para adolescentes y niños

Una higiene más sencilla, por lo que desciende el riesgo de caries,  menos molestias durante el tratamiento y mayor discreción son algunas de las ventajas de los alineadores transparentes en la ortodoncia de niños y adolescentes que tenemos en las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense como una de las alternativas.

La preocupación de padres y ortodoncistas respecto a que los más pequeños sean inconstantes, y no se pongan los alineadores transparentes el tiempo necesario para que sean efectivos desaparece con las nuevas férulas hechas especialmente para los jóvenes. Al tratarse de un tratamiento removible (una especie de fundas de plástico transparente de quita y pon) se quitan para comer y para limpiarse los dientes, por lo que no hay que privarse de aquellos alimentos que pudieran descementar los brackets o doblar los alambres (aunque siempre es aconsejable alimentarse adecuadamente y evitar el abuso de azúcar). También es más cómodo para el paciente, ya que no pincha ni roza el interior de las mejillas y labios, y también se minimizan los riesgos si el paciente se cae o recibe un golpe mientras  juega o hace deporte (igual que sucede con la ortodoncia invisible o linguae, ya que los brackets van por dentro).

ortodoncia invisible adolescente

La ortodoncia invisible y los alineadores transparentes son las opciones más adecuadas para quienes practican deportes con alto riesgo de caídas o golpes

Pero el hecho de que puedan retirarse para la limpieza es la principal de las ventajas, ya que con los brackets el cepillado eficaz es más complicado y hay más posibilidades de que se queden atrapados restos de alimentos. Por ello, si no se extrema la higiene es muy fácil que se acumulen bacterias, lo que puede llevar a que las encías se inflamen o aparezca la caries.

La diferencia fundamental de los alineadores transparentes para adolescentes y niños con de adultos es que incorporan unos indicadores que permiten controlar el tiempo real de uso, para que los progenitores puedan verificar que el joven ha sido disciplinado, y se los ha puesto las 22 horas al día necesarias para que el tratamiento sea efectivo. Es un sistema al que se le ha incorporado unos indicadores azules (una especie de “chivato” en forma de bolita) que van perdiendo progresivamente su color según se van usando hasta convertirse en transparentes cuando se han completado las horas de uso diarias imprescindibles.

Que sean transparentes también es una ventaja para aquellos niños y adolescentes más tímidos a los que les da vergüenza llevar ortodoncia, aunque a día de hoy estos casos cada vez son menos, pues se ve con total normalidad e, incluso, se habla del «orgullo bracket«.

 

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