¿Cuál es el origen del cepillo de dientes?

El ser humano ha usado distintas técnicas para limpiarse los dientes desde la prehistoria. Esto no es sólo una teoría, sino que se han encontrado utensilios en diferentes excavaciones que demuestran que nuestros antepasados tenían un gran interés por tener una buena dentadura, que era fundamental para poder triturar los alimentos.
Aunque la universalización del cepillo de dientes tal y como lo concebimos hoy en día es bastante reciente (hasta 1938 no se popularizó el nailon, que es lo más parecido a los actuales, como una evolución del creado originalmente en la corte imperial de China en 1498), la costumbre y utensilios destinados a limpiarse la boca datan de la prehistoria.
Se cree que lo primero que se usó para ello fue el dedo, pero los primeros registros que se tienen sobre la higiene dental datan aproximadamente del año 3000 A.C.
En las tumbas egipcias se encontraron pequeñas ramas en forma de lápiz, con un extremo blando y fibroso con las que se limpiaban los dientes. Estaban hechas de ramas de árboles y se machacaba uno de los extremos hasta ablandarlo, luego se moldeaba en forma de filamentos para aplicarlos en las encías. Tenían un parecido a los palillos de dientes, y los llamaban “palos o varas para masticar”.

cepillo dental primitivo

Es un sistema similar al que se utiliza aún hoy en algunos pueblos, por ejemplo de África y Australia, que mascan un determinado tipo de palos con el objetivo de limpiar la dentadura.
Las civilizaciones antiguas también emplearon distintos métodos para cuidar sus dientes, tal y como dejó reflejado Plinio el Joven (61-113 D.c.) que afirmaba que utilizar el cañón de una pluma de buitre para limpiar los dientes podía producir halitosis (mal aliento) y prefería usar una púa de puercoespín porque“mantenía los dientes firmes”. En Grecia, por ejemplo Aristóteles, aconsejaba a Alejandro el Grande que cada mañana masajeara sus dientes con un paño fino de lino ligeramente áspero.
Aunque anteriormente se utilizaban distintos tipos de utensilios rudimentarios, el cepillo, nació en la China del siglo XV (1498) para limpiar la boca de los emperadores. Tenía un mango de hueso al que se le habían cosido cerdas (provenientes de cerdos originarios de zonas frías ya que están eran más duras) de manera similar a los actuales.

china cepillo dental

Los cepillos que se usaban en la Antigua China estaban hechos con pelos de un tipo de cerdos

El instrumento llego a Europa a través de las rutas comerciales y mercaderes, aunque inicialmente fue recibido con rechazo debido a la dureza de las cerdas. Es por eso que hasta el siglo XVII no se extendió realmente a las clases altas del viejo continente sustituyendo esas cerdas originales por otro tipo de pelos más blandos como el de caballo.
En 1780 William Addis dio a conocer en Inglaterra el cepillo dental con puntas de pelo de vaca colocadas en hueso del mismo animal.

cepillo dental Addis

Los cepillos dentales comercializados por Addis

Entre esas clases acomodadas destacó Napoleón Bonaparte, que al parecer tenía un “neceser” con distintos instrumentos para cuidar sus dientes, ya que existen pruebas de que era muy meticuloso con su higiene en general, pero especialmente con la boca. Usaba un cepillo de cerdas de pelo de caballo y mango de plata. Curiosamente corría el rumor de que tenía mala dentadura (con dientes amarillentos), aunque al parecer se debía al efecto del regaliz, que consumía en grandes cantidades.

napoleon dientes

Uno de los cepillos dentales de Napoleón

No fue hasta el siglo XX (1938) cuando aparecieron las cerdas artificiales gracias al desarrollo del nailon que permitió prescindir de las de origen animal (que originaban problemas de higiene y transmitían bacterias) porque las cerdas animales se mantenían húmedas, lo que se agravaba debido al hecho de que la dureza de las cerdas provocaba heridas en la boca, por lo que tenían que esterilizar el primitivo cepillo con agua hirviendo, por lo que el cepillo se acababa estropeando. Ese primer cepillo con cerdas de nailon, el ‘Dr. West’s Miracle Tuft Toothbrush’ se secaba rápidamente y resultaba más agradable y efectivo. Aún así, al principio era demasiado duro y en ocasiones originaba heridas hasta que en 1950 apareció el cepillo Park Avenue, que era más blando, pero cuadriplicaba el precio del original. Ya en 1961 apareció el primer cepillo eléctrico (broxodent).

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