Morderse las uñas es un hábito que puede dañar tus dientes y la salud de tu boca

Morderse las uñas es un hábito muy común, sobre todo entre la población infantil, ya que afecta al 45% de los niños (suele comenzar entre los 4 y los 6 años) y al 10% de los adultos. Además de perjudicar la estética de tus manos y dedos (la uña suele volverse más ancha y corta, además de crear numerosas heridas en su entorno que pueden infectarse) puede perjudicar seriamente la salud de tu boca. Un estudio realizado entre más de 300 estudiantes de la Universidad de Medicina de Breslavia, en Polonia puso de manifiesto que quienes mordisqueaban sus uñas tenían peor calidad de vida. De hecho, lo dañino para la salud del resto del organismo, sobre todo la boca y el intestino, son los gérmenes o sustancias tóxicas que se hayan tocado y que pueden acumularse bajo las uñas.
Si padeces onicofagia, que es como se denomina en medicina a esa costumbre, antes de volver a morderte las uñas piensa en que todos los gérmenes que se han ido acumulando bajo las mismas irán directas tu boca. De hecho un análisis de las uñas de trabajadores de hospital desveló que los más frecuentes son Staphylococcus y Cándida, que pueden producir infecciones.

ortodoncia morder uñas

Morderse las uñas de manera continua puede provocar que los dientes se apiñen y hacer necesaria una ortodoncia

Problemas derivados de la onicofagia:
Heridas en dedos, que pueden infectarse, y daños en el lecho ungueal (el tejido sobre el que asientan las uñas). Cuando este hábito es muy recurrente pueden llegar a provocar hemorragias subungueales que llevan a la pérdida de toda la uña, aunque suelen volver a crecer si no se siguen erosionando.
Cuando los dedos se infectan esa infección puede pasar a los labios y la boca, y es conveniente saber qué tipo de germen ha causado el brote, ya que si es por bacterias aparecerá pus (líquido amarillento) y si es por virus suele crearse una verruga. También se pueden contagiar con herpes, o con hongos (Cándida), que producen inflamación y secreción blanquecina.

Infecciones intestinales, sobre todo en los niños. Según la Asociación Española de Pediatría, existen hasta once tipos de parásitos. El principal síntoma de uno de los más frecuentes (el oxiuro, conocido popularmente como lombrices) es el picor que producen en la zona anal. Hay que tener cuidado porque si el niño se rasca, vuelve a infectarse y puede contagiarlo a otras personas. .

Desgaste de dientes, concretamente de los incisivos superiores e inferiores. Morderse las uñas provoca microtraumatismos que desprenden partículas de esmalte, lo cual hace que las piezas se vayan recortando. En los casos más severos puede producirse el desprendimiento de empastes y el apiñamiento de las piezas dentales debido a la presión que se ejerce sobre los dientes al morderse las uñas de forma continua. En esos casos puede ser necesario someterse a un tratamiento de ortodoncia.

– Alteración en la mandíbula. Existen estudios que relacionan el hábito de morderse las uñas y trastornos en la mandíbula que suelen producir dolor y problemas al masticar, ya que la posición forzada de la mandíbula al morderse las uñas puede provocar alteraciones en la articulación temporomandibular.

– Lesión en las encías debido a los pequeños fragmentos de uñas que pueden clavarse entre la encía y el diente. En los casos más graves puede derivar en gingivitis (inflamación de las encías) y enfermedad periodontal (inflamación y sangrado de la encía y mal aliento).

Cuando se muerden las uñas lo recomendable es someterse a un tratamiento multidisciplinar, aunque lo fundamental es que la persona quiera realmente dejar ese hábito pernicioso para la salud. Además en este blog de las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Ourense y Santiago de Compostela queremos compartir algunos consejos que pueden servir de ayuda:
-En momentos de estrés recurre a sustitutivos, como masticar chicle sin azúcar o mantener las manos ocupadas con cualquier objeto.
– Cuida las manos y las uñas y lleva siempre una lima para eliminar pequeñas roturas y enganches y evitar así la tentación de morderlas para “arreglarlas”.
– Acude a tu farmacia para que te recomienden alguno de los productos para aplicar sobre las uñas para ayudar a eliminar esta costumbre.
– Cuando el que muerde las uñas es un niño hay que procurar no reñirle para evitar acrecentar esa ansiedad que le lleva a mordérselas. Es mejor recurrir a los refuerzos positivos premiándole cuando no se las muerda.

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