Mi niño habla mal ¿Puede tener que ver con sus dientes?

Que los niños pronuncien mal algunas palabras es normal y resulta gracioso cuando son pequeños, pero es importante asegurarse de que la dificultad para pronunciar determinados sonidos forma parte del proceso habitual de aprendizaje y no se debe a trastornos del habla.

Los trastornos del habla se dividen, a grandes rasgos, en los articulatorios de fácil detección basados en problemas como la pronunciación (el pequeño dice ‘datón’ en vez de ‘ratón’) y aquellos que en los que no hay un problema articulatorio y pasan más inadvertidos, pero en los que el niño habla mal.  Los problemas en el lenguaje pueden  deberse a multitud de factores, entre ellos a defectos físicos en los órganos periféricos como la lengua, la mandíbula o los dientes, que es conveniente que vea un especialista en ortodoncia.

Cuando los niños empiezan a mudar los dientes es importante que los padres observen la boca de sus hijos para comprobar que está bien.

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Un niño que tenga un diente mal colocado o girado es posible que hable mal o tenga problemas para pronunciar determinados sonidos, pero además tener los huesos maxilares mal posicionados o excesivamente estrechos impedirá que pueda cerrar completamente la boca, causándole dificultades en el habla y también otras repercusiones en su salud.

Ante los primeros indicios es fundamental consultar a un especialista.

Aunque durante la etapa de crecimiento es más fácil (y rápido) solucionar estos problemas, se puede recurrir a la ortodoncia a cualquier edad para corregir desviaciones en la mandíbula y malformaciones que afectan a la masticación y el habla.

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