Tu lengua habla de ti

¿Tu lengua está rosa? ¿está cubierta por pequeños nódulos o papilas? Ése es el aspecto que debería tener una lengua sana.
A veces, apretar inconscientemente la lengua contra los dientes puede provocar la aparición de irregularidades en el margen lingual y causar dolor.

ortodoncia

Aprovecha el cepillado diario para revisar tu lengua frente al espejo

Si te duele la lengua, o aprecias cambios en su aspecto puede ser un indicador de que algo no va bien.
Estas son algunas señales de problemas benignos, pero también de dolencias importantes (como enfermedades autoinmunes, diabetes, ansiedad, hipertensión arterial, reacción ante algunas medicaciones o hepatitis C):

– Una capa blanca sobre el dorso lingual (compuesta por células muertas descamadas, restos de alimentos y gérmenes de la flora normal de la boca) puede deberse a problemas digestivos como gastritis o el reflujo, falta de higiene oral, fiebre, y algunos problemas dentales o gingivales. Sin embargo, lo que se conoce como lengua saburral, también puede deberse a problemas más graves como enfermedades de transmisión sexual infecciones por hongos, reacciones a medicamentos o tóxicos.

– Una lengua muy grande (macroglosia) no es una enfermedad, pero puede generar molestias para masticar o hablar.

-El dorso lingual negruzco (lengua pilosa negra) tampoco es ninguna enfermedad. Suele causarla el tabaco o la sequedad de la mucosa, y se debe a un alargamiento de las papilas gustativas del dorso de la lengua que se tiñen de negro.

-Lo que conocemos como lengua geográfica suele deberse a las infecciones por hongos.
Se reconoce por la presencia de áreas enrojecidas con límites irregulares y nítidos que parecen mapas.

– Los surcos profundos en la superficie lingual (que se conocen como lengua escrotal) no generan molestias, pero exigen extremar la higiene oral para que no queden restos de alimentos que provoquen mal aliento.

-Una lengua de tono rojo intenso (glositis) debido a la irritación puede provocar sensación de quemazón. Puede deberse a un cepillado de la lengua con excesiva presión, pero también a la reacción provocada por algún componente de enjuagues bucales, dentífricos… también al tabaco, alcohol, la sequedad de mucosa. Además, puede surgir después de someterse a quimioterapia o radioterapia.

-Lo que conocemos como “lengua de fresa” suele asociarse a la fiebre alta y deberse a la escarlatina. En los niños también puede darse, aunque con poca frecuencia, por el síndrome de Kawasaki (vasculitis de causa desconocida que afecta a pequeños y medianos vasos, con fiebre alta y edemas en brazos, piernas y enrojecimiento de palmas de manos y plantas de los pies).

– Si la lengua tiene puntos blancos o está blanquecina puede indicar candidiasis oral: una infección por hongos que aparece con parches blancos y suele ser más frecuente en niños y personas mayores (sobre todo en quienes llevan dentadura postiza), o en personas con un sistema inmune deprimido, con diabetes o enfermedad pulmonar y los que toman esteroides en inhalador para el asma y también tras tomar antibióticos).
También puede deberse a leucoplasia (las células de la lengua crecen en exceso), normalmente asociada al tabaco. También pueden salir en encías o carrillos. Aunque por sí misma no es peligrosa, la leucoplasia puede ser un precursor del cáncer),
La lengua blanca también puede deberse al liquen plano oral (una red de líneas blancas elevadas en la lengua que se asemejan a un encaje y que suelen desaparecer por sí mismas). Es un problema crónico asociado a fenómenos inmunológicos.

Como norma general, las manchas blancas no suelen causar molestias (más allá de la sensación de rugosidad en la mucosa), pero el enrojecimiento sí suele estar asociado al dolor.

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