Las personas que sonríen son más atractivas según la ciencia

Ser una persona sonriente es la cualidad que resulta más atractiva según varios estudios publicados en The Journal of Psychology, que comprobaron el poder emocional de una expresión sonriente respecto a una cara seria. La percepción de la belleza y el atractivo era superior cuando las personas mostraban una actitud feliz en todos los casos estudiados. En otro estudio realizado en 1985, ya se demostró que las mujeres sonrientes aumentan su atractivo sobre los hombres en un 40 %.

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La ortodoncia permite conseguir una sonrisa más bonita

En segundo lugar, se valoraba ser una persona divertida. Bussines Insider apunta a que las personas que nos hacen reír resultan más sexys. El antropólogo Gil Greengroos lo explica asegurando que el sentido del humor hace que se nos perciba como inteligentes y sociables.

En el ranking de los factores que se consideran más atractivos está el llevar maquillaje (los hombres relacionan los rostros bien maquillados como un factor de prestigio, mientras que la mayor parte de las mujeres lo interpreta como un gesto de dominancia según un estudio de la Universidad de Stirling, en Escocia), estar ovulando (las hormonas interfieren en el deseo y en la actitud femenina y masculina), la inteligencia (según la Universidad de Cambridge aunque el físico influye en la primera impresión, no es así para una relación estable); tener cualidades de líder; practicar deporte; la empatía o tener mascota son otras características que influyen en que encontremos atractiva a otra persona.

Como ya os habíamos contado en este blog de las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Ourense y Santiago, la sonrisa es parte del ser humano como indicación de bienestar, incluso desde antes de nuestro nacimiento.

Ese sencillo gesto es la principal vía de comunicación con otros, especialmente con nuestros padres cuando somos niños. A través de la sonrisa, los progenitores saben si el bebé está contento y se encuentra bien. A partir del primer mes de vida aparece la sonrisa social, o risa activa, como respuesta a los estímulos externos.

A medida que crecemos, aprendemos a controlar el efecto que la sonrisa tiene sobre los demás y también a interpretar lo que los demás nos quieren decir con las suyas.

Así, las personas que sonríen consiguen transmitir su bienestar a aquellos que presencian su sonrisa, y se hacen más atractivas, mejorando la disposición de sus interlocutores a cooperar con ellas. Un grupo de neurólogos ingleses constataron que contemplar una sonrisa nos activa la corteza orbitofrontal del cerebro (la zona que segrega las sustancias del placer y la recompensa, las llamadas endorfinas). Esta respuesta endocrina es la misma que se produce frente a un hombre o una mujer atractiva y, según este estudio, el efecto se multiplica si a la presencia se añade una sonrisa. Por explicarlo con palabras sencillas, la sonrisa facilita que caigamos más simpáticos y, por ello, los demás son más atentos y confiados con nosotros.
Otro estudio de 2001 comprobó que las personas eran un 10 % más propensas a fiarse de alguien que sonríe.

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