Las dietas exprés dañan la salud oral

La proximidad del verano y la perspectiva de ponerse en bañador hace que a partir de la primavera los gimnasios se llenen, y sean muchos los que comienzan un régimen para adelgazar. A pesar de que los nutricionistas y endocrinos advierten de los problemas de salud que conllevan las conocidas como “dietas milagro” (que persiguen una pérdida de peso sustancial en poco tiempo), cada año se publican más libros y artículos que hablan de supuestos métodos infalibles para librarse de los kilos de más en tiempo record. El inconveniente es que privar (o reducir drásticamente) de determinados nutrientes esenciales para el funcionamiento del organismo puede perjudicar el funcionamiento de determinados órganos, y la boca no se escapa a estos daños, ya que puede afectar a dientes y encías.

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Si quieres perder el peso, hazlo cuidando tu boca

Dieta saludable

Aunque parezca una obviedad, el proceso de la nutrición comienza en la boca. Los dientes y encías, además de necesitar nutrientes para estar sanos, juegan un importante papel en la digestión. Dientes, lengua y encías intervienen en la masticación y salivación que permite comenzar la descomposición química de los alimentos para obtener los recursos necesarios para que el cuerpo funcione correctamente y esté sano. Por ello, es fundamental que la dieta sea equilibrada, con alimentos preferiblemente naturales y que contengan todos los grupos alimenticios. Para unos dientes y encías lo idóneo es que sea rica en calcio, vitamina A, B, C y D, y minerales esenciales como fósforo o flúor.

Así, no pueden faltar los huevos, lácteos, carnes, las legumbres, pescados, frutas y verduras.

Conviene mantener la boca siempre bien hidratada ingiriendo dos litros de agua diarios como mínimo. El té verde es un aliado de nuestra salud oral por sus propiedades antioxidantes que combaten las bacterias y ayudan a evitar placa. Por el contrario, se debe reducir el consumo de refrescos, dulces, patatas fritas, café, vinagres y encurtidos o algunas salsas.

 

Dietas milagro y salud oral

Sin embargo, los últimos años, y en contra de la opinión de la mayoría de la comunidad médica, se han popularizado dietas que prescinden de alguno de los grupos de alimentos esenciales para el funcionamiento del organismo, o que, concentran toda la ingesta de calorías en solo uno. Dietas poco saludables pobres en proteínas como “la de la piña”, “de la alcachofa” o “la de la pasta”; disociadas; bajas en grasas; o ricas en proteínas como la Atkins, la Montignac o la tristemente famosa Dukan.

Estas son algunas de las consecuencias de las dietas exprés más comunes:

-Pueden interferir en la absorción de vitaminas solubles en grasa como la D, que es fundamental para la salud bucal, ya que es necesaria para la absorción de calcio. Además, la ingesta de grasa contribuye a la producción de dopamina que mejora el estado de ánimo.

-La ausencia de ácidos grasos como los Omega3 pueden aumentar los índices de estrés y ansiedad dando lugar a bruxismo.

 

-Pueden causar mal aliento. La cetosis es uno de los síntomas más claros de las dietas bajas en hidratos de carbono y el indicador de que el organismo está quemando grasas en su lugar, es un aliento similar al olor de la acetona.

 

-Pueden provocar un déficit vitamínicoque puede reducir la salivación, provocar la aparición de llagas, un aumento de las infecciones, o, incluso, alterar el gusto.

Además, pueden favorecer el desarrollo de problemas en las encías (gingivitis y periodontitis) condicionando la respuesta antiinflamatoria, afectar al sistema inmunológico favoreciendo la aparición de infecciones, o dificultar la absorción del calcio que da estructura y fijación a los dientes, entre otras cosas.

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