¿La vuelta al cole afecta a la salud bucodental infantil?

Tras un largo verano con cerca de tres meses de vacaciones, disfrutando de helados y refrescos, alejados de rutinas, comiendo con frecuencia fuera de casa y acostándose más tarde de lo habitual, la mayoría de los niños se reincorporan estos días al cole. En general esto provoca una gran alegría a los pequeños, que se reencuentran con sus amigos y afrontan con una sonrisa la vuelta al curso, pero es el momento de cambio más brusco del año, ya que de un día para otro vuelven a verse inmersos en los horarios. Este regreso a las aulas puede provocar problemas de salud bucodental en los niños como mal aliento, bruxismo, gingivitis, sequedad bucal o caries.
Desde las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense queremos recordaros que una buena higiene bucodental es fundamental para mantener la salud de la boca de niños y mayores. La limpieza oral ayuda a prevenir las patologías de la boca, pero también hay otros factores que pueden afectar a la salud oral, como el estrés. Aunque en general la ansiedad se asocia a los adultos, cada vez afecta más a los pequeños y adolescentes, especialmente en épocas de cambios.

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Con la vuelta a las rutinas es importante vigilar la salud bucodental de los niños

Aunque hay ciertas manifestaciones del estrés que aparecen en el momento, las peores consecuencias se dan con el paso del tiempo, ya que apretar y rechinar los dientes debido al nerviosismo (bruxismo) puede llegar a desgastar un 30% el tamaño original de las piezas dentales y dañar los nervios. Por otra parte, cuando se aprietan los dientes de forma inconsciente se contraen en exceso los músculos de la masticación, llegando a provocar dolor en algunos casos en la mandíbula e incluso en la cabeza. En periodos de estrés duradero puede generarse una disfunción de la articulación temporomandíbular.
Entre las patologías inmediatas está la gingivitis, sobre todo porque el estrés distrae de una adecuada higiene y eso provoca que se acumulen más residuos en las encías y, como consecuencia, su inflamación.
Además, el cortisol (la hormona del estrés) puede provocar inflamación, lo que genera un mayor riesgo de padecer enfermedad de las encías.
El estrés debilita el sistema inmunológico, lo que puede favorecer la aparición de aftas (heridas blanquecinas que se forman en encías y mucosa, normalmente dolorosas).
Otra de las consecuencias de la ansiedad puede ser la sequedad bucal, caries y mal aliento. El nerviosismo reduce los niveles de producción de saliva incrementando el riesgo de sufrir el síndrome de la boca seca, que irrita los tejidos blandos de la boca, haciéndolos más propensos a infecciones. La ausencia de saliva también afecta a la aparición de caries dental y al mal aliento.
La actividad física, una alimentación sana, descansar y disfrutar de momentos de ocio es importante para combatir el estrés.
Es por ello que los días previos al regreso escolar y durante las primeras dos o tres semanas es especialmente importante vigilar que los niños mantienen hábitos saludables, que se incorporan al colegio sin ansiedad y que se retoman las rutinas de higiene bucodental. También es aconsejable aprovechar para visitar al dentista de confianza para que los revise.

Por supuesto, si el pequeño tiene 6 años es el momento perfecto para traerlo a revisión ortodóncica y así poder detectar precozmente los problemas de desarrollo de la boca si es que existen, y sino quedarse tranquilos.

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