La risa verdadera nos alarga la vida cuatro años y medio

Hace unos días, coincidiendo con el Día de la Madre, se celebraba el Día Mundial de la Risa, un gesto innato que en todas las culturas de nuestra especie significa alegría y felicidad.
Aunque la risa no es exclusiva del ser humano, si lo es el sentido del humor que nos permite reírnos ante situaciones, chistes… Pero, ¿qué sucede en nuestro cerebro cuando percibe algo gracioso?
Las nuevas técnicas de neuroimagen han permitido descubrir que el procesado del humor tiene lugar en tres etapas:

-Percepción de la incongruencia sorpresiva por parte de la región prefrontal dorsolateral y la unión temporoparietal del hemisferio dominante.

-Activación del circuito de la recompensa y liberación de dopamina

-Cese de la desinhibición frontal no dominante que conduce a la risa.

Desde la Sociedad Española de Neurología (SEN) explican que, cuando se perciben estas incongruencias que detecta el cerebro como controversias éste se auto-recompensa liberando dopamina, un neurotransmisor que nos produce sensación placentera. Esto significa que el humor está íntimamente ligado al sistema de la recompensa que también se activa con la comida, el sexo, las relaciones sociales y en las adicciones.

beneficios reír

Cuando nos reímos liberamos dopamina, que es un neurotransmisor que nos produce una sensación placentera. Es decir, que el sentido del humor está íntimamente ligado al sistema cerebral de recompensa, que es el mismo que se activa con la comida, el sexo, las relaciones sociales y las adicciones

La risa es algo innato, todos somos capaces de reír incluso aquellos que nunca han oído o visto la risa, como las personas sordas o ciegas, o los bebés, que comienzan a sonreír a las cinco semanas de vida. Sin embargo, cada uno nos reímos de un modo particular y personal ya que el humor está íntimamente ligado al desarrollo cognitivo y por eso, las personas de edades distintas se ríen de cosas distintas. También está relacionado con la época y la cultura en la que estamos inmersos y con el carácter de cada uno.
Las técnicas de neuroimagen que antes citábamos también demuestran que hombres y mujeres tienen distintas formas de procesar el sentido del humor. Según los estudios, las mujeres se ríen más y disfrutan más del humor porque la risa activa más en ellas dos áreas concretas del cerebro: las del lenguaje y las de memoria a corto plazo que, a su vez, tiene que ver con la forma en la que se gestionan las emociones.
Las investigaciones también indican que la inteligencia fluida y la capacidad creativa son capacidades que nos ayudan a tener un mayor sentido del humor.

Pero no sólo nos distinguimos por lo que nos hace reír, sino que tampoco todos nos reímos igual siempre. Paul Ekman diferenció hasta 16 tipos de sonrisas y risas, y el neurólogo Guillaume Duchenne explicó cómo diferenciar la risa verdadera de la falsa. Según Duchenne cuando una persona muestra una risa forzada es habitual que olvide contraer los músculos alrededor de los ojos.
Como ya os hemos contado en varias ocasiones en este blog de la Clínica de ortodoncia Pérez Varela, cuando la risa es real es muy beneficiosa para nuestra salud porque reduce el estrés, eleva el estado de ánimo y, en general, fomenta el bienestar psicológico, pero también desde el punto de vista físico ya que al reír estimulamos el sistema inmune, se incrementa el umbral del dolor y es muy saludable porque acelera el ritmo cardiaco y aumenta el aporte de oxígeno al cerebro.
Y es que la risa tiene numerosos beneficios. Según algunos estudios las personas risueñas tienen un 40% menos de problemas vasculares y eso les permite vivir 4 años y medio más de media. El neurólogo Scott Weems también que el humor nos hace más inteligentes, porque es una forma de ejercitar nuestro cerebro.
El informe publicado con motivo del Día de la Risa por la Sociedad Española de Neurología (SEN) viene a confirmar que reírse con ganas estimula el sistema inmune, incrementa el umbral del dolor y, quizás lo mejor, acelera el ritmo cardiaco y aumenta el aporte de oxígeno al cerebro. De ahí sus altas capacidades para contribuir a la prevención de infartos de miocardio, ictus y accidentes por trombosis.
Los niños de 7 a 10 años se ríen unas 300 veces al día. Los adultos apenas llegan a 80. Desde las clínicas de ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense os recomendamos que en esto, como en otras cosas, aprendamos de los niños y recuperemos el placer de reír.

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