La prevención es el mejor tratamiento para tu salud bucodental

Seguro que habéis oído muchas veces que “es mejor prevenir que curar”, y en ortodoncia ocurre lo mismo: la prevención siempre resulta más fácil y con menor coste económico y biológico para el paciente, que tratar. Es por ello que en este blog de las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Ourense y Santiago de Compostela siempre os recomendamos que acudáis a las revisiones periódicas con el dentista (idealmente 2 veces al año) para que, si aparece cualquier patología pueda tratarse de forma temprana y también para evitar la aparición de otras. La odontología preventiva también puede servir para la instauración y el refuerzo de unos buenos hábitos de higiene oral, la realización de fluorizaciones tópicas en pacientes con alto riesgo de caries, la detección precoz de lesiones susceptibles de malignización, etc.,

Estos son algunos consejos a tener en cuenta para prevenir la aparición de problemas orales:

Limpieza bucodental:
La higiene es básica para evitar problemas en las encías y caries, que pueden derivar en muchas patologías diferentes que no solo afectan a la boca, sino a todo el organismo.
Es fundamental cepillarse los dientes un mínimo de tres veces al día (idealmente una vez después de cada comida o bebida) complementándolo con cepillos interdentales, irrigador bucal, seda dental y un colutorio apropiado. No hay que olvidar que el cepillo debe reemplazarse cada 3 meses o si vemos las cerdas deterioradas.

prevención salud oral

Cuidar la salud oral desde pequeños, y evitar malos hábitos es la mejor manera de evitar un tratamiento en la edad adulta

La son ejemplos de una odontología preventiva, que ponemos a disposición de nuestros pacientes en sus controles rutinarios.

Lactancia materna: Está demostrado que los bebés que se han alimentado mediante el pecho tienen menos probabilidades de tener discrepancias en el tamaño de los maxilares que aquellos que fueron alimentados únicamente con biberón. La lactancia materna contribuye a evitar anomalías dentomaxilofaciales y maloclusiones dentales.

Alimentación blanda: El tipo de alimentación que se les da hoy en día a los niños tiende a ser cada vez más blanda, fácil de tragar y digerir, lo que supone que cada vez mastican menos, encuentran menos resistencia al comer, y por tanto, los maxilares se les desarrollan menos. No ejercitan sus maxilares, por lo que estos se desarrollan menos. Como los huesos dentofaciales son más pequeños, hay menos espacio para albergar las piezas dentales, por eso los dientes tienden a estar cada vez más apiñados y se incrementen las maloclusiones.

Malos hábitos: hay hábitos que se pueden adquirir incluso durante la infancia, que perjudican la salud oral:

* Rechinar los dientes o apretarlos en exceso puede causar dolor de cabeza y fracturas dentarias.
Una de las principales consecuencias del bruxismo es el desgaste del esmalte (lo que, además de crear problemas de salud oral, origina una sensación molesta y hasta dolorosa en la boca) y hasta fractura de piezas. Pero, además puede provocar contracturas musculares en las cervicales, dolores de cabeza, y en la mandíbula.

Mordisquear objetos (lápices, bolígrafos, tapones de botellas…) puede provocar daños en el esmalte de los dientes, pero, además, al no estar la dentadura hecha para morder esos objetos, puede ejercerse una presión inadecuada que puede fracturarlos e incluso, con el paso del tiempo, puede moverlos.

*Morderse la boca y el interior de las mejillas (dermatofagia) crea llagas e infecciones bucales e infecciones en la mucosa bucal.

*Morderse las uñas (onicofagia): Puede provocar dolor cuando la piel que rodea la uña se inflama y se infecta. En los casos más graves pueden aparecer quistes intraóseos e infección del hueso. Pero, además, suelen tener una mayor presencia de bacterias potencialmente patógenas en la boca como consecuencia de este hábito que incluso puede acarreárles infecciones intestinales, desgaste en el esmalte dental, alteraciones en la mandíbula que pueden producir dolor y problemas al masticar, así como problemas en las encías que pueden acabar provocando gingivitis o enfermedad periodontal.
Pero, además dañar tus dientes (y, si llevas aparato, estropear tu ortodoncia), a la larga puede dañar la articulación temporomandibular, y, si ese hábito se tiene durante la infancia, incluso cambiar el plano oclusal.

Acudir a revisión: Lo más importante es poder realizar una detección precoz que permita un tratamiento temprano que evite que el problema vaya a más.
Tal y como aconsejan las principales asociaciones ortodóncicas internacionales (entre ellas la SEDO, que preside el Doctor Pérez Varela) los niños deben acudir a los 6 años a revisión ortodóncica para cerciorarse de que el desarrollo de la boca se está haciendo adecuadamente y, de no ser así, poder tratarlo con ortopedia dentofacial de forma tempran, que resulta mucho más fácil y rápido, pero solo puede hacerse en esa etapa del crecimiento.

En el caso de los adultos, si se sospecha que se puede tener algún problema, o el dentista te recomienda visitar a un ortodoncista, es mejor hacerlo cuanto antes. El mal alineamiento y encaje de los dientes puede llegar a originar problemas en la mordida, las encías, la articulación temporomandibular… pero también puede afectar al desarrollo del habla, la deglución o el aspecto facial.

Si es tu caso, pide cita y consúltanos.

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