La lactancia materna es beneficiosa para el desarrollo bucodental y puede prevenir futuros tratamientos de ortodoncia

Numerosos estudios han demostrado que la lactancia es buena para el desarrollo bucodental del niño. Se ha comprobado que la succión del pezón es el mejor ejercicio para el crecimiento y desarrollo de la boca y según las investigaciones, los niños a los que se les ha dado el pecho tienen posteriormente menos maloclusiones que los alimentados con biberón desde el principio, lo que quiere decir que necesitarán menos tratamiento de ortodoncia en un futuro.

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La lactancia materna proporciona al bebé seguridad y placer, además de favorecer su salud bucodental

Como ya hemos advertido en este blog de la Clínica de ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense hay que procurar que el bebé no acabe usando el biberón como chupete y no acostumbrarlo a dormir con él. En caso de que ya hubiese adquirido ese hábito es necesario asegurarse de que solo contiene agua, limpiarle bien la boca después de la toma y nunca mojar el chupete en miel o azúcar para evitar la llamada caries rampante o de biberón.
La leche de la madre es el alimento ideal para el bebé durante los primeros 6 meses de vida, y después durante mucho tiempo es una importante fuente de proteínas y de otros nutrientes, incluso tras iniciarse la introducción de otros alimentos complementarios. En algunos casos el bebé no consigue alimentarse adecuadamente con lactancia materna debido a que tiene un frenillo lingual corto que puede solucionarse con una sencilla y rápida intervención que permitirá no abandonar la lactancia materna.
Son numerosos los beneficios de la lactancia, entre ellos para la salud oral porque contribuye positivamente al desarrollo del aparato masticatorio, evita que se adquieran hábitos bucales que deforman la boca, mejora la oclusión en etapas posteriores, previene anomalías dentomaxilofaciales y contribuye a la prevención de caries dentales. Y es que cuando los bebés toman el pecho se produce una excitación de la musculatura bucal. El amamantamiento es un estímulo que favorece al maxilar inferior en el llamado primer avance fisiológico de la oclusión. Por el contrario con el biberón el niño no cierra los labios con tanta fuerza y éstos adoptan forma de “O”, no se produce el vacío bucal, se dificulta la acción de la lengua (que se mueve hacia adelante contra la encía para regular el flujo excesivo de leche) y hay menor excitación de la musculatura bucal. Además, los bebés que se acostumbran al biberón pueden confundirse y pretender agarrar la aréola y el pezón como si se tratara de una tetilla de biberón, lo que en ocasiones deriva en abandono de la lactancia.
Más allá de eso, algunas investigaciones apuntan que cuando la lactancia materna no es satisfactoria para el bebé, éste puede desarrollar el hábitos que pueden derivar en maloclusiones como chuparse el dedo o la lengua después de alimentarse, morderse las uñas, el brazo, el labio, el pelo o incluso a meterse cosas en la boca.

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