La ilusión por el Ratoncito Pérez puede ayudarte a motivar a los niños para que cuiden su salud oral

En ocasiones no es fácil inculcar buenos hábitos de higiene oral a los niños, que siempre prefieren jugar y son demasiado pequeños para comprender la trascendencia de una buena salud bucodental sobre su salud general. Por eso, además de acompañarlos durante el cepillado, intentar convertir la rutina en un juego, y estimularlos para que se acostumbren a hacerlo correctamente y después de cada comida.

Por ello es conveniente recurrir a trucos para que les apetezca cepillarse los dientes, y motivarlos para que salga de ellos hacerlo. Un buen aliado puede ser el Ratoncito Pérez, el personaje fantástico que recoge por las noches los dientes de leche que se le han caído a los niños, y los cambia por monedas, dulces o algún juguete.

Hoy en día existen numerosos recursos en forma de libros, vídeos, peluches, puertas mágicas y todo tipo de merchandising relacionados con este simpático roedor cuyo origen está en un relato que a finales del siglo XIX escribió el padre Luis Coloma por encargo la Reina María Cristina para el Rey Bubi (el apodo que la Reina daba al Rey Alfonso XIII cuando era un niño), que estaba disgustado porque se le había caído un diente. Incluso hay en Madrid una casa-museo en la que cuentan su historia y las claves para reconocer al verdadero Ratoncito Pérez en la calle en la que el Padre Coloma situaba la vivienda del Ratoncito Pérez en su cuento.

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El Ratón Pérez con su clásico atuendo cerca de la casa original en la que se ambientaba el cuento

En este relato, el ratón de lentes dorados, vivía con su familia (su mujer y sus tres hijos) dentro de una gran caja de Galletas Huntley, en el almacén de la, por entonces, famosa confitería Prast, no muy lejos de Palacio Real. El pequeño roedor se escapaba frecuentemente de su domicilio y, a través de las cañerías de la ciudad, llegaba a las habitaciones de los niños, incluyendo la del pequeño Rey Bubi I, “El rey niño Buby I colocó su diente debajo de la almohada, como es costumbre hacer, y esperó impaciente la llegada del ratoncito. Ya se había dormido cuando un suave roce lo despertó”. En el cuento el pequeño Bubi acompaña al Ratoncito Pérez a las casas de otros niños más pobres que habían perdido algún diente, despistando a los gatos, que siempre estaban al acecho.

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El ratoncito con su mujer Katalina y su hijo Adolfo

Según la historia, el Ratoncito Pérez recoge los dientes para fabricar con ellos polvos mágicos con las que seguir llevando a cabo su tarea, y no todos los dientes le sirven igual. Este personaje fantástico puede ayudar a estimular a los niños a tener una higiene dental mejor, con la ilusión de que el diente “le valga” al roedor mágico. En algunos niños la movilidad de las piezas que están a punto de caerse puede llevarles a evitar la higiene oral, por lo que no hay nada como un buen estímulo.

En cada casa existen unas costumbres respecto a lo que el Ratoncito Pérez deja bajo la almohada a cambio de los dientes, pero siempre mejor con mesura. Desde las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela os recomendamos que no le dejéis chuches o caramelos, ni dulces que perjudiquen su salud bucodental. Alguna moneda y una carta del Ratoncito Pérez animándoles a seguir cuidando su dentadura seguro que es más que suficiente, y les hará mucha ilusión.

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Parte del equipo de la Clínica Pérez Varela con una de las múltiples versiones del Ratoncito Pérez

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Nos ha encantado esta carta en la que el Ratón Pérez reprende de un modo muy divertido a una niña llamada María y la advierte de que la próxima vez que los dientes no estén en buenas condiciones no se lo recogerán

 

 

 

 

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