La boca espejo de nuestra salud ¿por qué a veces sabe a metal?

Como os hemos explicado en anteriores post de este blog de las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense la boca es un gran indicador de que algo está sucediendo en nuestro organismo y a veces nos puede dar pistas de patologías y enfermedades como una llamada de atención de nuestro sentido del gusto para ponernos alerta.

boca indicador salud

La boca y la lengua nos pueden dar pistas de que algo está sucediendo en nuestro cuerpo

¿A qué puede deberse si notamos sabor a metal en la boca?

En la mayor parte de los casos esta “señal” suele ser benigna y se debe a una mala higiene bucal, por  lo que no tiene que ser alarmante, pero en otras ocasiones ese sabor metálico puede ser el indicador de otras patologías.

Mala higiene bucodental. La falta de la limpieza diaria necesaria puede provocar infecciones en la dentadura y en las encías, como la periodontitis o la gingivitis, y éstas pueden ser las responsables de ese sabor metálico. Una vez tratada la infección este sabor desaparecerá.

Embarazo. El embarazo suele provocar alteraciones en el sentido del gusto, y entre otras cosas se pueden notar sabores extraños como el del metal.

Vitaminas. Algunos complejos vitamínicos que se comercializan sin receta contienen metales en su composición y éste puede notarse en la boca, aunque desaparece cuando el cuerpo procesa los comprimidos. De no ser así, es recomendable acudir al médico para que revise la dosis que se está consumiendo para cerciorarse de que ésta no es excesiva.

Alergias e intoxicaciones. El sabor metálico también puede ser síntoma de alguna alergia alimentaria. También puede indicar que se está sufriendo una intoxicación alimentaria, sobre todo de pescados como el atún, la caballa o el bonito.

Medicación. Algunos medicamentos, además de causar xerostomía (sensación de sequedad en la boca), pueden afectar también a las papilas gustativas generando ese sabor a metal.

Enfermedades renales. La uremia, la acumulación de desechos en la sangre, puede provocar que la comida sepa diferente y tengamos mal aliento e incluso que notemos sabor a metal.

Infecciones de las vías respiratorias. Resfriados, catarros, sinusitis…con la llegada del frío las infecciones en las vías respiratorias aumentan. Estas, además de hacer que tengamos la nariz roja durante varios días, pueden provocar que el sentido del gusto cambie y notemos sabores extraños, aunque este volverá a la normalidad cuando la infección pase.

Cáncer. Muchas personas que son tratados con quimioterapia o radioterapia para combatir algún cáncer refieren un regusto metálico entre los síntomas del tratamiento, así como reducción del apetito.

Demencia. Las papilas gustativas están conectadas a los nervios del cerebro. Las personas con demencia suelen tener alteraciones en el gusto, ya que la parte del cerebro relacionada con este sentido no funciona como debería.

Como siempre os recomendamos, ante cualquier duda acude a tu médico de cabecera y consúltale.

 

 

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