Un estudio revela que masticar mal puede acarrear trastornos neuronales

Un grupo de investigadores italianos ha demostrado la existencia de una relación entre la pérdida de dientes y el riesgo de padecer enfermedades neuronales. Según este estudio publicado en la revista PLOS ONE, la falta de piezas dentales en una parte de la boca provoca una mala masticación, lo que genera problemas en la musculatura facial. Esto se transmite al cerebro y aumenta las posibilidades de padecer trastornos neuronales.

La investigación se centra en el hecho de que la masticación está estrechamente relacionada con el cerebro, por lo que, si el proceso de trituración de los alimentos no es el adecuado, repercutirá en este órgano. El trabajo pone de manifiesto que las disfunciones en el proceso masticatorio originan problemas en la musculatura facial, y esto es transmitido al cerebro incrementando los posibles trastornos neuronales.

masticar

Masticar aumenta nuestra capacidad de atención y el estado de alerta

Esto refuerza estudios anteriores que demostraron que la masticación tiene ciertos efectos positivos en el cerebro aumentando la velocidad de procesamiento cognitivo y el estado de alerta.

Éste es uno de los motivos por los que con frecuencia los conductores profesionales (de autobús, de camiones…) suelen masticar chicles argumentando que les ayuda a mantenerse despiertos.

Y es que las evidencias apuntan que masticar incrementa la capacidad de atención, disminuye el tiempo de reacción, y potencia una serie de acciones y actividades vinculadas con las señales moleculares dependientes del oxígeno sanguíneo en el cerebro.

Una posible explicación se centra en nuestros antepasados y nuestro comportamiento como primates. Para cualquier animal en estado salvaje el momento de la alimentación es un instante de vulnerabilidad en el que se está expuesto a los depredadores. Es posible que por ello los procesos de alerta y mantenimiento de la seguridad se vean incrementados en estos momentos.

Por otra parte, estudios realizados con animales en laboratorio demostraron que la pérdida de dientes, y su consiguiente desequilibrio mandibular puede provocar a largo plazo una reducción del número de neuronas de determinadas partes del cerebro vinculadas con el aprendizaje y la memoria, de ahí que pueda existir una relación entre la función masticatoria y algunos tipos de demencia.

Las personas con trastornos temporomandibulares presentan asimetría en la actividad de los músculos que intervienen en la masticación. Esta asimetría provoca una reducción de la actividad cerebral en determinadas áreas. Pero esto no solo sucede a corto plazo, sino que puede causar efectos a largo plazo sobre el sistema nervioso central. De esto podría deducirse que mantener la simetría dental y una buena funcionalidad mandibular puede contribuir a prevenir la degradación de las funciones cerebrales. De hecho, hay investigaciones que han apuntado de que la pérdida de dientes antes de los 35 años de edad se considera un factor de riesgo significativo de padecer demencia o Alzheimer.

Desde las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Ourense y Santiago de Compostela queremos recordaros la importancia de mantener una correcta funcionalidad de la boca, por todas las repercusiones que tiene, además de afectar a la digestión y de una boca bonita.

 

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