El “empaste” más antiguo podría ser de cera de abeja

Para nuestros antepasados, una caries era un problema muy serio que, además de provocar muchas molestias, podría llevarlos incluso a la muerte ya que no disponían de medicinas que les bajasen la inflamación, calmasen el dolor o curasen la infección.

Aunque es verdad que nuestros ancestros tenían menos dientes picados que nosotros, ya que en las primeras sociedades de cazadores la incidencia de caries es solo de un 5% o 10%. En las sociedades asentadas y basadas en la agricultura, las caries empezaron a tener una incidencia hasta en el 80% de las personas, presuntamente debido a un cambio nutricional, variando hacia una dieta más rica en hidratos de carbono.

Existen evidencias arqueológicas en el Valle del Indo que datan las primeras visitas al “odontólogo” hace más de 8.000 años, pero no es hasta varios siglos después que aparecen pruebas escritas que hablan del tratamiento de enfermedades dentales en China, India, Mesopotamia, Grecia…

En algunos textos se describe un gusano que atacaba los dientes perforándolos que, obviamente, se referían a la caries.

primer empaste cera abeja

Algunos de los restos encontrados

Se piensa que la cera de abeja podría ser el material empleado para tratar esas caries más antiguo, ya que los Investigadores del Centro Abdus Salam Internacional de Física Teórica en Italia descubrieron en Eslovenia una especie de empaste en un diente humano de hace 6.500 años. La pieza dental, perteneciente al hueso de una mandíbula del neolítico, tenía rastro de un relleno primitivo hecho con cera de abejas.

primeros empastes

La cera de abeja podría ser el material con el que se hizo el primer empaste conocido de la historia

De confirmarse que es un empaste, se trataría del primero conocido de la historia y del primer tratamiento dental de Europa, ya que se interpreta que la intervención fue realizada con el objetivo de aliviar el dolor o la sensibilidad en unos dientes desgastados o el dolor provocado por una fractura.

Las dudas se centran en que no se sabe a ciencia cierta si se colocó sobre la grieta poco antes o después de la muerte del individuo. Lo que implica que no se pueda descartar que fuera parte de un rito funerario, aunque los investigadores lo ven como algo poco probable, porque hasta ahora no se conocen usos similares de la cera de abeja en enterramientos. Por otra parte, la cera sólo se encuentra en la parte gastada de la superficie del canino, que es el único diente que tiene una fractura vertical.

Según Claudio Tuniz, uno de los investigadores, el desgaste de la pieza dental se produjo, probablemente, por utilizarlo en «actividades no alimenticias, posiblemente, tales como hilar o trenzar, generalmente realizadas por hembras Neolítico».

Este hallazgo suscitó muchas incógnitas, cómo con qué instrumento se preparaban las cavidades. Al respecto hay que recordar que en distintas excavaciones fueron descubiertos instrumentos cortantes de muy pequeño tamaño, que, según los expertos, se utilizaban para realizar pequeños procedimientos en los dientes e ir removiendo el tejido afectado. Estos instrumentos se denominaron «microlitos» y se piensa que funcionaban produciendo un desgaste continuo sobre los dientes afectados, lo que debía de ser sumamente doloroso.

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