El Doctor Pérez Varela habla de ortodoncia interceptiva en El Correo Gallego

El Doctor Pérez Varela ha explicado en el periódico de Santiago de Compostela que el mejor momento para corregir el desarrollo oral es durante la etapa de crecimiento, ya que si esperamos a la edad adulta puede ser necesario pasar por quirófano para resolverlas. Por ello las principales sociedades ortodóncicas del mundo, entre ellas la Sociedad Española de Ortodoncia, que preside el Juan Carlos Pérez Varela, recomiendan llevar a los niños a revisión con el ortodoncista a los 6 años. Es en ese momento ideal para que el especialista de ortodoncia valore si el desarrollo óseo oral es correcto. Si no es así, en ese momento se podría corregir de manera más sencilla con ortopedia dentofacial porque los huesos de la cara aún están formándose, y al ejercer fuerzas controladas sobre ellos se puede corregir su crecimiento.

ortodoncista santiago

El Doctor Pérez Varela habla de la ortodoncia infantil en el periódico De Santiago de Compostela

<<Los tratamientos ortodóncicos interceptivos permiten evitar complicaciones y anomalías que en la edad adulta solo pueden corregirse mediante cirugía ortognática>> explica el Doctor Pérez Varela en el periódico De Santiago de Compostela. La ortodoncia interceptiva se realiza para corregir y guiar el crecimiento de los huesos de la boca (maxilar superior y mandíbula) en los niños. El objetivo es lograr que tengan una posición y un tamaño adecuados para que la boca se desarrolle correctamente, tanto desde el punto de vista de la función (masticar, hablar…) como estético, ya que un mal desarrollo maxilofacial tiene numerosas consecuencias negativas para la salud.

Entre los 6 y los 11 años los huesos están en crecimiento, por lo que es posible guiarlos y corregir su desarrollo, porque aún se están formando y son más maleables. La importancia de llevar los niños a los 6 años a revisión ortodóncica radica en que, si se llega a la edad adulta con problemas en los huesos maxilares o mandibulares (por posición o tamaño inadecuados), sólo podrá corregirse con cirugía maxilofacial, lo que es mucho más complejo y costoso (tanto a nivel biológico como económico) que si se actúa de forma precoz.

<<Al nacer, los maxilares están separados y no existe una relación de ajuste entre ellos>> explica el Doctor Pérez Varela en El Correo Gallego <<la erupción de las piezas dentales comienza a edades diferentes, pero a medida que van saliendo los dientes temporales o de leche, también se desarrollan verticalmente los huesos maxilares. Cuando salen los primeros molares de leche en la parte de atrás, llega un momento en que entran en contacto los superiores con los inferiores y ahí se crea un engranaje que antes no existía, apareciendo la oclusión. Este primer contacto entre molares temporales lo llamamos “primer levantamiento” oclusal>>. El segundo levantamiento oclusal se produce cuando hacen contacto entre si los molares permanentes (la erupción de las primeras muelas permanentes, en torno a los 6 años inicia lo que llamamos Dentición Mixta).

<<El momento en el que salen los primeros molares definitivos es trascendental, pues son los que sirven de guía para que se coloquen adecuadamente los que quedan por salir. Por todo eso vigilarlos es tan importante. Los molares y caninos temporales “reservan” el espacio en el que después deberán estar los caninos y premolares definitivos>> explica <<Como los temporales son más grandes que los permanentes, que en ese momento aún no salieron, esta diferencia crea un espacio que es necesario conservar. Por eso también es tan importante que esos primeros molares definitivos, que salen en torno a los 6 años, se mantengan sanos>>.

Es importante la visita al ortodoncista a estas edades para que el especialista supervise el recambio dental y verifique la correcta oclusión de los dientes incisivos.

La ortodoncia interceptiva permite solucionar dos tipos de problemas: por un lado los funcionales (mala mordida, falta de contacto entre dientes, molestias a la hora de comer, problemas de digestión, desgaste dental irregular… ), y, por otro, estéticos, ya que uno, o ambos, huesos mandibulares o maxilares demasiado prominentes o poco desarrollados afectan a la armonía facial. Por ejemplo, una maloclusión clase III provoca un mentón prominente, y, por el contrario, la clase II, se caracteriza por una mandíbula muy poco desarrollada o retraída (que en ningún caso es estético, pero concretamente el caso de los hombres es muy poco atractivo, porque resta masculinidad a la cara, por lo que algunos se dejan barba para disimular).

Existen discrepancias entre maxilar y mandíbula de origen genético, por lo que, si alguno de los padres tiene clase III o clase II, con más motivo debe llevar a los niños a revisión ortodóncica a los 6 años, para descartar que sus hijos lo hayan heredado.

También hay problemas de desarrollo oral que pueden aparecer por malos hábitos: uso excesivo del biberón, del chupete prolongado más allá de los dos años, que el niño se chupe el dedo… que pueden derivar en malas mordidas, problemas de dicción, problemas respiratorios…. tratar estos problemas en la infancia permite obtener mejores resultados.

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