El Doctor Pérez Varela habla sobre la sonrisa perfecta en la revista MIA

Lucía Garrido, de la Revista Mía ha contado con la opinión del Doctor Pérez Varela para publicar un reportaje sobre embellecer la sonrisa en el que ha consultado a varios expertos.

perez varela ortodoncia

La revista Mía consultó al Doctor Pérez Varela sobre cómo conseguir la sonrisa perfecta

En este artículo explicó que, básicamente existen cuatro tipos de ortodoncia:

-Los brackets metálicos o convencionales

-La ortodoncia estética (otro sistema de aparatología fija en la que los brackets son blancos o transparentes igualándose al tono del diente)

Alineadores transparentes (en vez de brackets el paciente lleva aligners extraíbles muy discretos que se retiran para comer, beber o cepillarse los dientes)

Ortodoncia lingual o invisible en la que los brackets se colocan en la cara interna de los dientes, que es de los tratamientos más novedosos.
Los brackets linguales son imperceptibles para los demás, ya no van fijados a los dientes por su parte externa (la cara visible o también conocida como labial) sino, por su parte interna. La cara externa de los dientes es lisa, por lo que los brackets se pueden colocar directamente sobre su superficie. Sin embargo, la cara interna de los dientes es irregular, por lo que es necesario fabricar un bracket personalizado para cada diente (tanto la base como el cuerpo de cada bracket se adaptan a la anatomía dental del paciente). La ventaja es que el sistema es tan individualizado que maximizan el área de adhesión, lo que ortorga una mayor fuerza de adhesión y garantiza la máxima precisión y confort para cada paciente obteniendo unos resultados predecibles y eficaces.
Es también un sistema muy cómodo para quien lo lleva, porque los brackets son muy finos y además se hacen en oro (un material muy maleable) a medida para cada diente mediante tecnología informática en 3D, por lo que son absolutamente individualizados para cada paciente.
Los brackets linguales son por ello perfectos para aquellos adultos con reticencia a usar aparatos visibles por exigencias profesionales, un alto nivel de exposición pública o, simplemente, para aquellos que quieren realizarse un tratamiento de manera discreta.
Otra ventaja es que al estar situada por dentro de la boca con la ortodoncia lingual no hay riesgo de que se produzcan lesiones en el labio si se producen golpes. Esto es especialmente importante cuando se practican deportes de contacto, por ejemplo.
Tanto el precio como la duración del tratamiento dependerán, sobre todo, de la complejidad del caso, del especialista que lo lleve a cabo y de la calidad de los materiales.
La duración está inevitablemente vinculada a la complicación del caso, no del tipo de ortodoncia escogido ( tal y como se ha demostrado en numerosos estudios científicos). La ortodoncia se basa en movimientos dentarios que están condicionados por el proceso biológico. Es decir, que los dientes se mueven a una velocidad determinada y es necesario respetar esos tiempos para que el diente se asiente bien.
En cuanto al precio, podríamos decir como generalización que, será más caro cuanto menos se vea la ortodoncia, pero dependerá del profesional, y de la calidad de los materiales que éste emplee, que siempre debería de ser de la más alta calidad.

Los tratamientos ortodóncicos suelen asociarse a la edad de crecimiento, sobre todo entre los 12 y 15 años, que es el momento ideal para corregir el apiñamiento dental y los problemas esqueléticos, sobre todo si ya cuentan con todos los dientes definitivos). El alto metabolismo que se experimente en este periodo vital favorece el movimiento de los dientes, lo que permite que los tratamientos ortodóncicos sean más eficientes y cortos.
Normalmente a los pacientes más jóvenes suelen ponérsele brackets externos (cada vez más brackets estéticos en vez de los metálicos convencionales). No es que no puedan usar alineadores transparentes ni ortodoncia lingual pero, además del condicionante del precio, es sobre todo por una cuestión de responsabilidad.
Los alineadores transparentes requieren mucha constancia e implicación. Como son removibles (de quita y pon) el paciente ha de retirárselos para comer, beber o cepillarse los dientes, pero el resto del tiempo ha de llevarlos puestos, porque de lo contrario el tratamiento no avanzará. A esas edades es más probable que los chicos puedan perder los alineadores, que no realicen una limpieza adecuada o que no se los lleven el tiempo suficiente.
Con la ortodoncia lingual el principal problema en los adolescentes es la higiene (extremadamente importante para el éxito del tratamiento). Los brackets linguales son algo más complicados de limpiar porque van por la cara interna de los dientes y es un poquito más difícil cepillarlos correctamente, pero además porque, como van por dentro y no se ven, suelen descuidarse más (si quedan restos de comida en una ortodoncia convencional o estética los demás los verán, lo que supone un aliciente para que los limpien).
Pero si el paciente está comprometido y es responsable podría llevar cualquier tipo de ortodoncia sin ningún problema.
En cualquier caso, con cualquiera de los cuatro sistemas de ortodoncia, no buscamos conseguir sonrisas “perfectas” y uniformes, idénticas las unas a las otras, sino aquellas que se vean naturales y adecuadas al rostro del paciente. En general buscamos sonrisas con dientes grandes, simétricos, alineados y blancos, que son las que más nos gustan a todos, pero en las que la estética dental esté en consonancia con la estética facial.

También explicó que la ortodoncia permite obtener una sonrisa más bonita, pero sobre todo, sana. Unos dientes bien alineados son más fáciles de cepillar correctamente, por lo que se acumulará menos placa y habrá menos propensión a padecer caries, problemas de encías… etc.

Una boca 10 también ha de tener unas encías de color sonrosado, y esto dependerá de que la encía esté sana. Si la higiene bucodental no es correcta (no solo hay que cepillarse 3 veces al día durante 2 minutos, sino hacerlo bien) las encías se volverán más rojas.

Las gingivectomías permiten reducir el tamaño de la encía para que se vea más diente y así las piezas dentales aparenten más grandes. No pueden hacerse en todos los casos, pero en muchos sí y mejoran mucho las sonrisas gingivales (aquellas que muestran la encía en exceso).

El hecho de que se pueda hacer una gingivectomía depende de la biología del paciente, de cómo tiene el paciente la boca, básicamente. Básicamente la gingivectomía sólo se puede hacer en los casos en los que la encía cubra la corona anatómica.
El hueso es el que sujeta el diente, y la encía lo cubre. La bolsa periodontal es el espacio que tiene que haber entre el hueso que soporta el diente y la encía. Si no hay bolsa, se vería el hueso y sería horrible.
La gingivectomía depende de los milímetros de bolsa periodontal que tenga el paciente. En función de los milímetros, podrán ganarle más o menos milímetros al diente.

Lo ideal es que sonriendo se vea de un 75% al 100% de la corona y unos 2 mm de encía. En las mujeres que se vea ligeramente la encía gusta más que en los hombres.

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