Cuidar tu salud bucodental en verano es fácil con estos consejos

Las habituales comidas fuera de casa y los viajes propios del verano provocan un cambio de rutinas que en ocasiones puede alterar también los hábitos de higiene bucodental y variaciones en nuestra dieta acostumbrada.
Sin embargo, las bacterias de nuestra boca no se toman vacaciones, así que conviene seguir estas recomendaciones:
No disminuyas la frecuencia del cepillado, ya que aumenta el riesgo de acumulación de placa bacteriana y un empeoramiento en la salud gingival. Si por el cambio de rutina no puedes limpiarte la boca después de cada comida, procura hacerlo como mínimo por la noche, y también después del desayuno. Si eres más laxo en la higiene bucal a lo largo del día, después de cenar deberías ser lo más exhaustivo posible, cepillándote durante 2 minutos y complementándolo con una limpieza interdental y enjuague.
– El incremento del consumo de bebidas alcohólicas y del consumo de tabaco pueden hacer surgir o empeorar la halitosis. Para evitar el mal aliento, además de mantener una buena higiene oral, es muy importante una ingesta frecuente de agua que ayude a mantener el flujo de saliva y la hidratación de la mucosa oral.
– El consumo de bebidas y alimentos fríos puede hacer aparecer o agravar la sensibilidad dental. Esto tiene que ver con que muchas de las comidas y bebidas que se toman en verano suelen tener un PH ácido. Cuando esto se combina con un cepillado incorrecto se desmineralizan y se desgastan los cuellos de los dientes, con lo que se expone la dentina (tejido del diente que en condiciones normales está cubierto por el esmalte), lo que favorece la sensibilidad dental. La ingesta de estos ácidos no es dolorosa por sí misma, por eso el paciente los sigue consumiendo. Esto, junto la persistencia de un cepillado “más agresivo”, hace que este proceso se perpetúe. Como el paciente lo único que siente es la molestia que le producen los alimentos fríos los evita, pero solo esto no resuelve el problema. Es conveniente disminuir el consumo de bebidas ácidas, sobre todo si se toman solas (mejor acompañarlas de algún alimento sólido) y cepillarse unos 45 minutos después con un movimiento de rotación suave o de barrido desde la encía al diente, sin hacer demasiada fuerza para evitar el mayor desgaste del diente por la combinación efecto del ácido y el cepillado. Si la sensibilidad es muy acentuada convendría, además, recurrir al uso de pastas o geles dentífricos específicos para el tratamiento de los dientes sensibles.

– Sobre todo si llevas férulas o brackets no olvides que una mala higiene oral puede afectar a tu salud, pero también perjudicar y alargar el tratamiento de ortodoncia. Además, los pacientes que utilizan férulas y aparatos removibles no deben olvidarse de ponerlos, pues a la vuelta de las vacaciones podrían incluso no ajustarse bien, además del retraso en el proceso que esto conlleva. En la medida de lo posible hay que procurar continuar con el tratamiento, aunque sea de manera discontinua en momentos aislados a lo largo del día.

vacaciones salud bucodental

Las vacaciones están para disfrutarlas, pero se puede hacer cuidando igualmente de la salud bucodental

Pero las vacaciones le sientan bien a la salud de nuestra boca porque reducimos el estrés, que es responsable de muchas patologías. Relajarse, disfrutar y sonreír son los ingredientes fundamentales de la felicidad, pero también de la salud bucodental. Eso si, no debemos olvidar los cuidados de nuestra boca durante el verano para evitar desagradables sorpresas a la vuelta.

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