¿Cuáles son las anomalías dentales más comunes y qué sucede si no las corregimos a tiempo?

La anomalía dental más común es el apiñamiento dental originado por el hecho de tener los dientes demasiado grandes para una base ósea pequeña. También es frecuente la situación opuesta, es decir, tener los dientes demasiado pequeños para el tamaño de la bases ósea, lo que provoca espacios excesivos entre los dientes.
Otras anomalías de base genética son las alteraciones del número de dientes por exceso (supernumerarios) o defecto (agenesias). Por otro lado, durante la infancia, hay causas ambientales que pueden ocasionar problemas bucodentales. Entre ellos están hábitos comunes y de los que ya os hemos hablado en este blog de la Clínica de Ortodoncia Pérez Varela, como la succión del chupete, o del dedo, o el uso del biberón hasta edades tardías, que si se prolongan excesivamente en el tiempo pueden provocar que las mandíbulas inferior y superior no encajen correctamente, lo que da lugar a numerosos problemas como dolor de cuello, mandíbula, oídos y cefaleas, entre otras molestias.
Entre las maloclusiones más comunes están la mordida abierta (la falta de contacto entre los dientes anteriores) y la mordida cruzada posterior, la protrusión o resalte acentuado de los incisivos superiores.

problemas dentales frecuentes

No se recomienda el uso del chupete durante la lactancia materna, ya que ésta suple todas las necesidades de la fase oral. Si se utiliza el chupete, éste debe ser anatómico y su uso debe limitarse hasta los 12-18 meses de edad.

Estos problemas provocan a su vez otras disfunciones orales, como la interposición lingual entre los dientes que alteran la fonética y la forma en que el niño traga (deglución atípica). De pequeños puede aparecer otra disfunción importante, la respiración bucal, primaria (maxilar pequeño) o secundaria (rinitis alérgicas), y que sin tratamiento se relaciona con graves maloclusiones.
Dentro los problemas bucodentales prevenibles y de gran importancia por su frecuencia son las caries, especialmente las de los dientes temporales. Si no se tratan pueden llevar a la pérdida dental precoz, que puede alterar la longitud de arcada, la posición de los dientes vecinos y a perder espacio para el diente sucesor.
Si no corregimos una anomalía dental de forma precoz puede provocar el desarrollo de una maloclusión más grave, con mayores consecuencias. Así, una mordida abierta por chupete, que podría corregirse retirándoselo antes de que el niño cumpla los 2 años, evoluciona a una mordida abierta esquelética difícil de solucionar. Una mordida cruzada no corregida, puede evolucionar en un crecimiento asimétrico de la cara.
La deglución atípica no tratada a tiempo dará lugar a una mordida abierta difícil de corregir. La respiración bucal no corregida puede provocar a futuro una maloclusión grave con un crecimiento vertical de la cara.
Es por eso que desde las principales asociaciones ortodóncicas, entre ellas AESOR, de la que es presidente el Doctor Pérez Varela recomiendan hacer un estudio antes de los 7 años para diagnosticar y corregir de forma precoz, además de eliminar esos hábitos frecuentes que pueden generar alteraciones bucodentales.

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