¿Cuáles son los principales errores que se cometen al cepillarse los dientes?

Lavarse los dientes debería de ser uno de nuestros hábitos diarios para mantener una buena salud bucodental. Pero no siempre se realiza correctamente. Si eres paciente de las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela u Ourense te habremos explicado cómo realizar un correcto cepillado, porque es muy habitual que muchas personas se laven la boca de forma rutinaria, como un hábito interiorizado pero al que no se le presta la debida atención para que sea eficaz. Por si acaso vamos a recordaros los errores que se cometan con más frecuencia:

–No renovar el cepillo, que hay que cambiarlo cada 3 meses o antes si notamos que está muy desgastado o con las cerdas en mal estado.
-Usar el cepillo incorrecto. Es muy frecuente que se usen cepillos excesivamente grandes o de cerdas muy duras que dañan los dientes y encías en vez de limpiar mejor. Siempre es preferible utilizar cepillos pequeños que quepan fácilmente en todos los recovecos y con cerdas suaves para que no dañar el esmalte ni irritar las encías.
–Que el cepillo no esté limpio. También es habitual que se deje en el vaso de los cepillos tras su uso sin lavarlo, lo que es imprescindible para evitar que las bacterias o los restos de alimentos que se eliminan de la boca permanezcan en las cerdas. Es muy importante no guardarlo húmedo dentro de un capuchón, que favorece la proliferación de bacterias. Es mejor dejarlo sin tapar, y si hemos de taparlo (para transportarlo, por ejemplo) es necesario asegurarse de que está seco.
–Poner excesiva pasta: Es frecuente ver en la publicidad cepillos de dientes totalmente cubiertos por dentífrico, cuando la medida exacta es el tamaño de un guisante, nada más. El motivo es que la pasta contiene ciertos abrasivos que contribuyen al arrastre de los restos de alimentos, pero que en exceso puede debilitar el esmalte.

limpieza dientes

Es muy habitual poner un exceso de pasta, que puede erosionar los dientes

Duración errónea del cepillado: El tiempo idóneo para dedicarle al cepillado son dos minutos. Nunca debería hacerse más rápido (si nos esmeramos en exceso y aplicamos demasiada fuerza para intentar acabar antes podemos dañar la dentadura y las encías), pero tampoco hay que pasarse excesivo tiempo frotando los dientes.
Quedarse cortos o pasarse de cepillados. Hacerlo tres veces al día (una tras cada comida principal e insistiendo especialmente en la de la noche) es suficiente. No debería de hacerse con menos frecuencia, pero tampoco excederse, ya que de lo contrario se puede dañar el esmalte.
–Olvidar cepillar las encías y la lengua con suavidad.
–No cepillarse las caras interiores de los dientes, donde también se quedan restos de comida.

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