Corregir la maloclusión en la infancia puede evitar trastornos graves a futuro

La salud oral es uno de los aspectos más descuidados por las familias españolas, así se desprende de estudios recientes que, además, indican que son los propios niños los que dan “ejemplo” a sus padres con sus hábitos de cepillado en muchos casos.

Es por eso que la prevención es  fundamental.  La mayor parte de la gente es consciente del riesgo de caries, sin embargo también son frecuentes durante la infancia las maloclusiones. “Corregir estos problemas durante la etapa de crecimiento es más sencillo que cuando somos adultos, y evitará trastornos más graves a futuro” señala el Doctor Pérez Varela, Presidente de la Asociación Española de Especialistas en Ortodoncia.

Precisamente, hace poco que la Asociación Dental Estadounidense  ha modificado sus recomendaciones en cuanto al comienzo del cuidado de la boca, aconsejando que se inicie en cuanto surge el primer diente de leche.

Lo mismo sucede con las visitas al ortodoncista, que deben ser  en torno a los 6 o 7 años, ya que sirven para diagnosticar problemas que podrían derivar en patologías más graves cuando sean mayores. Según el Doctor Pérez Varela, “una mala posición dental o la mordida cruzada, por ejemplo, pueden arreglarse con facilidad en la edad infantil, mejorando así la sonrisa y la salud del niño, la masticación e, incluso, la fonación”.

La Asociación Española de especialistas en Ortodoncia (AESOR), de la que Juan Carlos Pérez Varela es Presidente, y su homóloga Americana recomiendan que todos los niños sean evaluados por un especialista al cumplir los 7 años de edad como muy tarde. El motivo es que, en caso de que sea necesario, es el ortodoncista el que puede guiar el crecimiento de los maxilares, reducir el riesgo de sufrir trauma en los dientes anteriores protruidos, llevar los dientes permanentes hacia una posición más favorable y acomodarlos al rostro de la manera más adecuada y armónica mejorando el aspecto físico del niño, lo que incidirá en su autoestima.

A  los siete años los dientes incisivos superiores e inferiores ya son los definitivos o están comenzando a salir, por lo que  se puede realizar un diagnóstico precoz de posibles alteraciones del crecimiento óseo.

De ser así, “puede bastar una sencilla intervención para evitar tratamientos de ortodoncia más complejos o una futura cirugía ortognática. Es ésta la razón de que se considere que esa edad es la adecuada para la revisión de cara a prevenir los problemas de mala oclusión dental” advierte el Doctor Pérez Varela, que es único ortodoncista de Galicia que ha superado todas las acreditaciones de excelencia clínica a nivel nacional e internacional.

En caso de que los padres observen algo raro en la boca de los niños es conveniente llevarlo al ortodoncista, pues algunas alteraciones dentales es mejor corregirlas antes de que se produzca el cambio de los dientes de leche por los definitivos.

A pesar de que cada vez  más adultos recurren a la ortodoncia, sobre todo en los casos en que no fueron tratados cuando eran niños, la ortodoncia infantil suele más eficaz. Especialmente en el momento del denominado “estirón”, un período de aproximadamente nueve meses en el que el niño crece rápidamente y cuyo inicio el ortodoncista puede predecir midiendo la edad ósea mediante una radiografía de la zona cervical.

Durante esta etapa del desarrollo del niño es frecuente, por ejemplo, que algunos dientes de leche sean sustituidos por otros más pequeños, de tal modo que dejen espacios abiertos entre ellos. La ortodoncia en este momento será muy efectiva, ya que la intervención en edades tempranas reducen los costes económicos y suponen tratamientos menos agresivos en términos biológicos.

 

Artículo publicado en El Correo Gallego

Artículo publicado en El Correo Gallego

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