Corrección del desarrollo oral de los niños con ortodoncia interceptiva

La ortodoncia en adultos es una realidad cada vez más frecuente, pero lo cierto es que el momento óptimo para corregir el desarrollo oral es durante la etapa de crecimiento. Por ello las principales sociedades ortodóncicas del mundo, entre ellas la Sociedad Española de Ortodoncia, que preside el Doctor Pérez Varela, recomiendan llevar a los niños a revisión con el ortodoncista a los 6 años. Es en ese momento ideal para que el especialista de ortodoncia valore si el desarrollo óseo oral es correcto. De lo contrario, se puede corregir de manera más sencilla con ortopedia dentofacial.

ortodoncia infantil

Los tratamientos ortodóncicos interceptivos permiten evitar complicaciones y anomalías que en la edad adulta solo pueden corregirse mediante cirugía ortognática

La ortodoncia interceptiva se realiza para corregir y guiar el crecimiento de los huesos de la boca (maxilar superior y mandíbula) en los niños. El objetivo es lograr que tengan una posición y un tamaño adecuados para que la boca se desarrolle correctamente, tanto desde el punto de vista de la función (masticar, hablar…) como estético, ya que un mal desarrollo maxilofacial tiene numerosas consecuencias negativas para la salud.

Entre los 6 y los 11 años los huesos están en crecimiento, por lo que es posible guiarlos y corregir su desarrollo, porque aún se están formando y son más maleables. La importancia de llevar los niños a los 6 años a revisión ortodóncica radica en que, si se llega a la edad adulta con problemas en los huesos maxilares o mandibulares (por posición o tamaño inadecuados), sólo podrá corregirse con cirugía maxilofacial, lo que es mucho más complejo y costoso (tanto a nivel biológico como económico) que si se actúa de forma precoz.

La ortodoncia interceptiva permite solucionar dos tipos de problemas: por un lado los funcionales (mala mordida, falta de contacto entre dientes, molestias a la hora de comer, problemas de digestión, desgaste dental irregular… ), y por otro estéticos, ya que uno, o ambos, huesos mandibulares o maxilares demasiado prominentes o poco desarrollados afectan a la armonía facial. Por ejemplo, una maloclusión clase III provoca un mentón prominente, y, por el contrario, la clase II, se caracteriza por una mandíbula muy poco desarrollada o retraída (que en ningún caso es estético, pero concretamente el caso de los hombres es muy poco atractivo, porque resta masculinidad a la cara, por lo que algunos se dejan barba para disimular).

Existen discrepancias entre maxilar y mandíbula de origen genético, por lo que si alguno de los padres tiene clase III o clase II con más motivo debe llevar a los niños a revisión ortodóncica a los 6 años, para descartar que sus hijos lo hayan heredado.

También hay problemas de desarrollo oral que pueden aparecer por malos hábitos: uso excesivo del biberón, del chupete prolongado más allá de los dos años, que el niño se chupe el dedo… que pueden derivar en malas mordidas, problemas de dicción, problemas respiratorios…. tratar estos problemas en la infancia permite obtener mejores resultados.

Noticias Relacionadas:

Deja una respuesta

Tu dirección e-mail no será publicada.