Consejos para evitar y combatir el mal aliento

La halitosis provoca en muchos casos rechazo social, ya que resulta de lo más desagradable estar cerca de una persona a la que le huele mal el aliento. Se calcula que alrededor de un tercio de la población sufre mal aliento, según los datos del libro ‘Cómo cuidar tu aliento. La guía definitiva’ (Instituto del Aliento Ediciones, 2015), del odontólogo Jonas Nunes.
La halitosis puede ser fisiológica o patológica y la mayoría de los casos tienen solución. El mal aliento fisiológico se produce por una mala higiene, por respirar fundamentalmente por la boca o por comer alimentos con olores fuertes, por ejemplo…
En la mayoría de los casos la halitosis aparece por la escasez de saliva o líquidos en la boca (sequedad bucal) y por una mala limpieza.

halitosis ortodoncia

Tener mal aliento puede deberse a varias causas, entre ellas a una mala higiene oral

Por eso, se dan tantos casos de mal aliento mañanero, ya que por las noches, como no masticamos, no producimos saliva y se seca la boca. Además, si no se realiza una correcta higiene, quedan sobras de alimentos, hay sarro… restos que se pudren y descomponen, provocando la aparición de compuestos derivados del azufre, gases que huelen mal. Por ello es tan importante esmerarse en la higiene bucodental de la noche.
Aunque te cepilles los dientes y uses hilo dental varias veces al día, puedes tener mal aliento si no eliminas las bacterias que viven en tu lengua limpiándola. No hay que olvidar que la lengua está cubierta de bacterias, aunque la mayoría de las personas la olvidan en la rutina de limpieza dental pensando que en esa zona no se puedan desarrollar caries y por tanto no es necesario lavarla y es suficiente con enjuagarse la boca con agua o colutorio dental. Sin embargo, las bacterias se pueden acumular entre las papilas gustativas y otras estructuras linguales (grietas y elevaciones que favorecen que estos microorganismos se oculten allí).
Por eso conviene cepillarse la lengua cada vez que uno se lava los dientes, siguiendo siempre el mismo procedimiento: cepillar hacia adelante y hacia atrás, cepillar de un lado a otro (sin hacerlo demasiado fuerte para no perjudicar la piel que la recubre) y enjaguarse con agua.
Consejos para evitar el mal aliento esporádico:
– Si tienes ortodoncia debes extremar la limpieza bucodental, además de para que el tratamiento avance como debe, para evitar que los restos de los alimentos se queden atrapados en los brackets y generen mal olor.
– Es necesario beber, al menos, un litro y medio de agua al día o infusiones no azucaradas.
– Procura respirar por la nariz, ya que la respiración bucal provoca la evaporación de la saliva.
– El ayuno prolongado también desencadenan halitosis, por ello se debe comer algún tipo de alimento cada cuatro horas.
– Se deben evitar las bebidas alcohólicas y el tabaco. Porque, además, el alcohol es un agente deshidratante que al entrar en contacto con la saliva y las mucosas orales promueve la volatilización de varios compuestos de mal olor.
– Es importante cuidar la alimentación, sobre todo aquellos alimentos que ya sabemos que hacen que huela mal el aliento como el ajo o la cebolla, sobre todo si están crudos. En general, conviene evitar alimentos muy secos e incrementar el consumo de ensaladas, de cítricos que estimulan la producción de saliva y camuflan el mal olor. Es mejor utilizar especias y hierbas como la canela, el romero o la menta”.
– El chicle también es un gran aliado del aliento, no tanto por el aroma y el sabor que aporta (el olor a fresa o menta desaparece enseguida) sino porque humedece la boca mientras se masca y limpia los dientes.
Si crees que puedes tener mal aliento cuenta con la ayuda de los más cercanos o de un experto, ya que puedes padecer halitosis y no enterarte, ya que la nariz se acostumbra y bloquea el mal olor y por eso se puede ser incapaz de reconocer ese hedor que resulta tan desagradable para el resto.
Es necesario asumir que existe un problema y estar atento a las señales que indiquen que existe un mal olor bucal, como el sangrado gingival (de las encías), si se mueve alguna pieza dental, notamos en la boca un gusto desagradable o si se experimenta estreñimiento prolongado.
Si se notan esos síntomas, no se trataría únicamente de una cuestión de imagen que perjudica las relaciones sociales, sino también de salud.
En los casos más graves, el olor fétido puede alertar sobre algún problema de estómago, de hígado, de riñón…
Como siempre os recomendamos desde este blog de las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense.

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