Con ortodoncia o sin ella te damos las claves de una dieta saludable

Como cada año, casi todos iniciamos 2015 cargados de buenos propósitos. Uno de los más recurrentes es cuidar la alimentación. Tras los excesos de las fiestas navideñas es frecuente proponerse el llevar una vida más saludable. Desde las Clínicas de ortodoncia Pérez Varela te damos unas recomendaciones prácticas para que aproveches el entusiasmo del inicio de año para mantener una buena salud. Si además te han puesto hace poco la ortodoncia ya sabrás que en ciertos momentos puntuales puede ser necesario adaptar la dieta en cuanto a la textura como la consistencia de ciertos alimentos, especialmente para evitar que algunas cosas pegajosas se nos peguen a los brackets y evitando ciertas cosas duras.

Dieta saludable y ortodoncia

Si te acaban de poner ortodoncia es aconsejable llevar una dieta de fácil masticación los primeros días

Una dieta saludable es aquella que aporta todos los alimentos necesarios para cubrir tus necesidades nutricionales previniendo la aparición de enfermedades. La variedad y el equilibrio en la alimentación es esencial, pero lo que comemos debe de estar adaptado a nuestras características individuales (constitución, presencia de ciertas enfermedades…).
Te dejamos unos consejos generales que pueden servirte como orientación.
– Utiliza aceite de oliva. Si necesitas controlar el peso hazlo moderadamente.
– Consume abundantes vegetales: 3 piezas de fruta y 2 raciones de verdura todos los días y legumbres entre 2 y 4 veces por semana.
-El pan y los alimentos que contienen cereales como pasta, arroz tienen que estar presentes diariamente. Un error frecuente es eliminarlos de nuestra dieta cuando intentamos controlar el peso, pero son necesarios.
-Los productos lácteos como leche, yogures y queso también han de estar presentes. Si puedes, es mejor que sean bajos en grasa.
– Consume con moderación (2 veces por semana) carne roja, preferiblemente con poca grasa.
Si llevas ortodoncia en algunos casos te puede costar masticar aquellas carnes que son fibrosas (como ternera o conejo), y se te pueden meter restos entre los brackets difíciles de eliminar con el cepillado. Carnes como la de pollo son menos fibrosas y se pueden hacer guisadas o en salsa para ablandar su textura.
– Toma pescado blanco y azul como mínimo dos veces por semana.
Los pescados son mucho menos problemáticos para masticar con ortodoncia, ya que en general su textura es blanda y poco fibrosa.
-Toma huevos frecuentemente. Ten en cuenta que la clara contiene proteínas de excelente calidad.
– Huye de alimentos procesados a favor de productos frescos y “locales”.
-Evita los dulces y pasteles como postre sustituyéndolo por fruta. Modera el consumo de azúcar para mantener tu salud bucodental.
Si acaban de ponerte ortodoncia puedes comer la fruta en trozos pequeños, mejor si están maduras o incluso como compota o mermelada.
– Consume diariamente una cantidad moderada de frutos secos. Si llevas ortodoncia los frutos secos pueden resultar duros e incómodos de masticar, pero puedes hacer un batido con leche, y fruta incorporando los frutos secos
– Mantente bien hidratado bebiendo agua y evitando refrescos azucarados. La cantidad de agua necesaria varía en función de la edad y el sexo. Según las conclusiones del III Congreso Nacional de Hidratación, los niños de entre 9 y 13 años deben consumir unos 2,1 litros diarios, mientras que las niñas deben tomar, al menos unos 1,9 litros. En el caso de los adultos, las mujeres deben tomar alrededor de 2 litros diarios, y los unos 2,5 litros.
Evita las dietas milagro que son desequilibradas e imposibles de mantener a largo plazo, por lo que cuando se dejan de hacer se suele recuperar todo el peso perdido. La mejor opción para quitarse esos kilos de más es mantener durante todo el año unos hábitos saludables.
-Si quieres controlar el peso haz 5 comidas al día, empezando por un buen desayuno, comiendo algo frugal a media mañana, y a media tarde, además de comida y cena. Come equilibradamente pero en menor cantidad.
– Haz ejercicio diariamente. Mejor que darse un “atracón” de gimnasio estos primeros meses y luego abandonar la rutina es mejor incorporar a tus hábitos actividades caminar, correr, nadar, bailar o hacer un deporte que nos guste y que vayamos a practicar de forma constante.

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