¿Cómo puede ayudarte un ortodoncista si tienes una deformidad maxilofacial?

Entre el 25 y el 30% de la población española presenta alguna deformidad maxilofacial, una alteración de tamaño o del volumen en los huesos de la cara que puede acarrear problemas estéticos o funcionales.
El principal problema funcional que ocasionan las deformidades dentofaciales es la maloclusión (cuando el maxilar o la mandíbula crecen un poco más o un poco menos de lo que deberían y no encajan bien los dientes inferiores con los superiores). Si la alteración es pequeña puede corregirse con ortodoncia, un tratamiento en el que las Clínicas Pérez Varela de Santiago de Compostela y Ourense están especializados.
Cuando es más complejo se requiere un tratamiento combinado: el ortodoncista alinea los dientes para que después el cirujano maxilofacial realice la cirugía correctora de la posición de los huesos. Es lo que se llama Cirugía Ortognática, o lo que es lo mismo: cirugía estética del esqueleto de la cara. La cirugía de mandíbula y la cirugía maxilar pueden simultanearse con otras operaciones, como la de nariz (rinoplastia) o para mejorar el mentón (mentoplastia).

Foto mandibula todoestetica.com

Hay casos de maloclusión que puede solucionar un ortodoncista únicamente

Hay personas a las que les faltan piezas dentales. Puede ser debido a traumatismos (un golpe, un accidente…). En el 30% de los casos faltan dientes y también huesos.
En este caso se deben reconstruir los dientes para después colocar los implantes. Como siempre recordamos desde las Clínicas de Ortodoncia Pérez Varela, es fundamental que el material que se emplee en estos casos sea de una buena calidad para evitar futuros problemas posteriores.
También puede darse una alteración del crecimiento de la mandíbula que empieza a evidenciarse entre los 7 y 8 años. Por ello es fundamental que a esa edad ya los haya revisado un especialista en ortodoncia para la detección precoz de estas maloclusiones. Si es por falta de crecimiento a los diez años se puede alargar la mandíbula, pero cuando es por exceso de crecimiento es más conveniente esperar a que culmine el desarrollo.
Las deformidades maxilofaciales no son genéticas, pero sí se ha detectado cierta influencia familiar: la dieta, la manera de respirar, la propia dentadura y la manera en cómo encajan los dientes son otros factores que pueden influir en la aparición de estas alteraciones.
Fuente: vivirmejor.com

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