Cómo cuidar la boca de los más pequeños

 
Adquirir unos buenos hábitos bucodentales desde la infancia es una garantía para tener una boca sana en la vida adulta.
Recientes estudios revelan que la salud bucodental es uno de los aspectos más descuidados por las familias españolas. Además de la consabida la caries, la enfermedad periodontal y las maloclusiones son algunos de los problemas bucodentales más frecuentes en la infancia. Corregir alguno de esos problemas durante la etapa de crecimiento es más sencillo que cuando somo adultos, y evitará trastornos más graves a futuro.

El cepillado nocturno es el más importante, ya que durante la noche los dientes están menos protegidos frente a las caries

El cepillado nocturno es el más importante, ya que durante la noche los dientes están menos protegidos frente a las caries

La Asociación Dental Estadounidense (ADA, por sus siglas en ingles) ha modificado sus recomendaciones en cuanto al comienzo del cuidado de los dientes, aconsejando que comience en cuanto surge el primer diente de leche.
Hasta ahora, las guías de la Asociación Dental Americana recomendaban usar sólo agua para el cepillado de los dientes en los niños menores de 2 años, reservando el uso de pasta dental a partir de los 2 años. En esta última actualización de sus recomendaciones se sugiere a los padres que laven los dientes de sus hijos con una cantidad de pasta dental con flúor de aproximadamente el tamaño de un grano de arroz, si es que se trata de niños menores de 3 años, y una pizca del tamaño de una lenteja para los niños de 3 a 6 años.

Otras recomendaciones para prevenir problemas en la dentadura de los niños:
Enseñarles a cepillarse los dientes. Para que los más pequeños aprendan a cepillarse correctamente, sin dejarse ningún diente sin limpiar y sin riesgo de erosionar su esmalte, es recomendable establecer un orden metódico para que lo recuerden fácilmente: cepillar de arriba abajo y de abajo arriba(incluso las encías para evitar la acumulación de sarro entre la encía y el diente), cepillar las muelas y la cara interna de los dientes, utilizar seda dental para retirar los restos que se quedan entre los dientes y finalmente limpiar la lengua.

Los hábitos adquiridos durante la infancia condicionarán nuestra salud adulta

Los hábitos adquiridos durante la infancia condicionarán nuestra salud adulta

– Los padres deben supervisar el cepillado de sus hijos. En cuanto salen los primeros dientes hay que empezar a limpiarlos con un cepillo con cabezal pequeño de cerdas suaves. A partir de los tres años, el niño puede participar en el cepillado, pero siembre bajo la supervisión de un adulto para asegurarse de que lo hacen de un modo correcto. El cepillo de dientes del niño debe adecuarse a la edad del menor. Los padres también deben encargarse de cambiarlo cada tres meses.
Vigilar su boca. Los padres deben revisar la boca de sus hijos para detectar la presencia de sarro, flemones o posibles caries. Esta exploración también servirá para evaluar la erupción dentaria primaria y observar si hay algún defecto en el esmalte, ya que un color extraño de la pieza dental puede indicar alguna dolencia.
– Dar ejemplo. Los niños suelen imitar el comportamiento de los mayores. Hay que compartir el momento del cepillado de los dientes con los hijos al menos dos veces al día, especialmente por la noche antes de dormir. El cepillado nocturno es el más importante, ya que mientras dormimos la salivación disminuye y los dientes están menos protegidos frente a las bacterias que producen las caries.
Diversión. Se aconseja convertir el cepillado en un momento ameno, acompañándolo con pequeños juegos para crear una rutina amena en los más pequeños.

– Restringir el consumo de dulces. No hay que eliminar los dulces de la dieta del niño, pero sí controlar y limitar su consumo, ya que aumenta el riesgo de sufrir caries.

Conviene controlar el consumo de dulces por parte de los niños

Conviene controlar el consumo de dulces por parte de los niños

– Visitar al especialista periódicamente. Lo idóneo es que el niño acuda al dentista cuando haya cumplido los dos años y medio o tres o si ya tiene todos los dientes temporales. En ese momento el dentista podrá realizarle una primera exploración del estado de su boca y valorar si la dieta que lleva es correcta, así como la higiene dental. Lo más importante es que el niño acuda sin ninguna patología para que éste no asocie al odontólogo con dolor o miedo. A partir de los 7 u 8 años, los niños ya pueden hacerse una primera limpieza dental. Además, las visitas tempranas al ortodoncista nos ayudarán a diagnosticar problemas como una mal posición dental o la mordida cruzada que en la edad infantil se pueden solucionar fácilmente, mejorando así la sonrisa y la salud del niño, la masticación e, incluso, la fonación.

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