Celebración de la patrona de los odontólogos

Este fin de semana celebramos el día de Santa Apolonia, que se considera la patrona de los dentistas y de las enfermedades dentales, porque los ortodoncistas son, antes que nada, odontólogos. Por eso el 9 de febrero nos sumamos a esta celebración.

dentistas santiago

Los doctores José María Giraldo, Gonzalo López Castro, Beatriz Iglesias Sánchez, Juan Carlos Pérez Varela y Juan Manuel Linares Sixto

¿Queréis saber quién fue Santa Apolonia y qué relación tiene con la salud dental? La iconografía de Santa Apolonia se representa con unas pinzas que sostienen un diente, a veces con las tenazas y los dientes en una bandeja o con un collar del que está colgado un diente de oro, y en la Edad Media se creía que cuando se tenía un dolor de muelas y se rezaba a Santa Apolonia y el dolor desaparecía.

La historia de Santa Apolonia se remonta a la época romana, concretamente en el año 249, siglo III D.C, durante el mandato del emperador Filipo El Árabe, que mandó perseguir, represaliar y torturar a los cristianos.

Apolonia nació en Alejandría (Egipto) en el seno de una familia de clase alta cuyos padres eran paganos (la llamaron Apolonia en honor del Dios Apolo). Su padre era un alto magistrado y por ello le permitieron asistir con regularidad a la Biblioteca de Alejandría, uno de los centros de aprendizaje de la antigüedad. A los 16 años fue bautizada al cristianismo y a partir de ahí se dedicó a predicar la Biblia e incluso fue consagrada Presbítera.

Durante las festividades para conmemorar el milenio de la fundación de Roma, la furia de la muchedumbre alejandrina se convirtió en ira y comenzaron a agredir y a cometer sangrientas atrocidades contra los cristianos sin que las autoridades los detuviesen.

La muchedumbre capturó a Apolonia, a quien torturaron con el objetivo de que se arrepintiera de su fe cristiana, pronunciase blasfemias contra Jesucristo y adorase a los dioses paganos. Sin embargo, ella se negó y padeció la ira de la turba alejandrina, que la golpearon hasta que le arrancaron los dientes y le destrozaron la boca. Su perseverancia en defender la fe enojó más a sus atacantes, que encendieron una hoguera y amenazaron con quemarla si no renegaba de Cristo.

Momentos antes del final pidió a sus torturadores que la soltaran para pronunciar unas palabras haciéndoles pensar que iba a ceder, pero ella misma se lanzó al fuego de la hoguera (según San Agustín por deseo del Espítitu Santo) para no renunciar a su religión. Según los escritos, mientras Apolonia estaba entre las llamas, le dijo a los presentes que cuando sufrieran de problemas y dolencias dentales, invocaran su nombre, pues ella intercedería ante Dios para aliviar sus penas.
Según la leyenda, Apolonia no se quemó y permaneció con vida dentro de la hoguera (protegida por Dios), por lo que finalmente decidieron degollarla para darle muerte. 50 años después Apolonia se convirtió en Santa Apolonia ya que fue canonizada por su entrega y abnegación cristiana.

Sus restos fueron recogidos por otros cristianos y sus dientes se mantienen como reliquias en algunas iglesias. Su cabeza está en la Iglesia de Santa María Trastévere, en Roma.

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