Beneficios de una correcta masticación y pautas para lograrlo

La masticación es uno de las principales funciones de la dentadura, y es de gran importancia porque da inicio al proceso digestivo. La acción de masticar permite romper los alimentos en pedazos más pequeños para que puedan tragarse con facilidad. Si la comida llega al estómago más fragmentada, éste tiene una buena parte del trabajo hecho, por lo que se reduce la fase gástrica de la digestión.
Éste es uno de los motivos por los que insistimos en que la ortodoncia es mucho más que estética. Mediante el tratamiento ortodóncico no solo se busca conseguir unos dientes mejor alineados porque resulten más bonitos, sino que la prioridad es mejorar su función.

Las personas que comen demasiado rápido y masticando mal suelen tener más propensión a problemas digestivos como pesadez, gases y distensión abdominal, ya que el estómago se ve obligado a trabajar en exceso, y por eso puede provocar molestias en la digestión.
Una correcta masticación también estimula la secreción salival, que es básica para una buena digestión y también para una adecuada salud bucodental (la saliva es un protector natural de los dientes).

mordida

Una buena mordida favorece una correcta masticación, que es bueno para una mejor digestión

Para una correcta masticación es necesario tener una buena mordida, en la que las piezas dentales coincidan adecuadamente, ya que la boca es una unidad morfo-funcional y, por ejemplo, masticar sólo por un lado de la boca, lleva a una descompensación de la articulación temporomandibular y de los dientes. Del mismo modo que nos causa dolor y problemas para caminar si tratamos de andar apoyando sólo dos dedos de los pies, la boca no funciona bien si solo contactan unos cuantos dientes al masticar.
Si no hay una buena oclusión y los dientes no coinciden bien, es necesario visitar al ortodoncista para que pueda resolver este importante problema.

Consejos que favorecen un buen masticado:

– La boca ha de estar en buen estado, con todas las piezas dentales, sin caries y sin heridas en la mucosa que dificulten la masticación o hagan que se evite emplear determinado lado.

Come despacio: Dedica a la comida al menos 30 minutos, sin prisas y dando el tiempo suficiente para la masticación. Sólo trozos pequeños.
No llenes la boca del todo para facilitar un buen masticado; utiliza el cuchillo para cortar los alimentos en trozos más pequeños para que sea más cómodo masticarlos y que así sea más fácil tragarlos, se eviten rozaduras en la garganta y se facilite la digestión.

– Evita comidas a temperaturas muy altas o muy bajas que provoquen que se tienda a tragar rápido.

Evita hablar mientras comes.

-Deja los cubiertos sobre la mesa mientras masticas hasta que la comida esté bien triturada, y no metas otro bocado hasta que hayas tragado el primero.

-Acompaña la comida con agua, pero sin encharcarse. Beber pequeños sorbos mientras se come ayuda a ensalivar y a que los alimentos pasen con mayor facilidad.

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