¿Cómo afecta lo que bebemos a nuestra salud dental?

Cuando pensamos en cuidar la salud de nuestra boca inmediatamente pensamos en una buena higiene oral y también en eludir aquellos alimentos que la perjudican. Pero además de tener cuidado con lo que comemos hemos de vigilar aquello que bebemos, pues afecta del mismo modo.
Éstas son algunas recomendaciones para que las bebidas que ingerimos no dañen la salud de nuestra boca:
-Modera la ingesta de bebidas isotónicas y refrescos carbonatados que bajan el pH de la boca debido a su acidez, lo que favorece la erosión del esmalte. Además, contienen gran cantidad de azúcar, lo que aumenta el riesgo de caries.
Este tipo de bebidas debemos consumirlas lo menos posible, pero, de hacerlo, es mejor tomarlos con una pajita. Después no debemos lavarnos los dientes de forma inmediata (para no incrementar el efecto de la erosión por la acción del cepillado), sino esperar a que la saliva neutralice la acidez, y pasada la media hora, lavarse bien la boca. En caso de no poder cepillarnos los dientes, es aconsejable enjuagarse la boca con agua o mascar chicles de xilitol.
– Las bebidas cítricas también erosionan el esmalte, por lo que no se debe abusar de ellas. Tampoco hay que lavarse los dientes a continuación, sino esperar media hora.

acidez salud dental

Las limonadas son bebidas cítricas y azucaradas. Después de beberla hemos de esperar 30 minutos antes de cepillarnos los dientes

-El consumo de bebidas muy frías o muy calientes puede provocar lo que se conoce como hipersensibilidad dentinaria, creando una sensación dolorosa e intensa (aunque breve) porque afectan al nervio del diente o pulpa dental. Se deben evitar las temperaturas extremas, consumiendo sopas, caldos o infusiones templadas en vez de muy calientes y también conviene sustituir las bebidas frías por otras del tiempo.
-El consumo de bebidas alcohólicas debe ser moderado, ya que el alcohol junto al tabaco y la falta de higiene, agrava la patología periodontal, aumentando el riesgo de halitosis. Para evitar el mal aliento es importante controlar dichos hábitos e beber agua con frecuencia para mantener la boca hidratada, ayudando a que el flujo de saliva sea el adecuado.
El alcohol irrita la mucosa oral y además es un factor de riesgo (de nuevo junto con el tabaco), del cáncer oral.
– Evitar las bebidas que tiñen el esmalte como el café, el té negro o el vino tinto. Aunque su consumo no provoca ninguna enfermedad bucodental, afean los dientes. Si te estás sometiendo a un blanqueamiento dental (e inmediatamente después), se debe evitar particularmente todo aquello que tenga un efecto colorante.
Lo ideal es beber agua en abundancia. No solo porque ayuda a limpiar la boca de manera natural, sino porque la hidrata y es uno de los elementos más beneficiosos para la salud del organismo en general.

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