El 60% de los cepillos de dientes están contaminados ¿cómo debemos cuidarlos?

El cepillo de dientes es fundamental para la limpieza bucal, pero si no se cuida adecuadamente podría causar infección o contaminar la boca. Estos utensilios destinados a la higiene oral pueden contaminarse con las bacterias que están en el baño, insectos como mosquitos o cucarachas, con las esporas y bacterias que hay en el aire de lugares tan reducidos o con materia fecal.
Un escalofriante estudio realizado por la Sociedad de Microbiología Americana confirma que un 60% de los cepillos contienen bacterias fecales.
Aún más, esta investigación pone de manifiesto que cuanto mayor sea el número de personas que compartan el baño mayor serán las probabilidades de que el cepillo de dientes esté contaminado con materia fecal.
Los investigadores de la Universidad de Quinnipiac en Hamden, Connecticut, encontraron materia fecal en 6 de cada 10 cepillos de dientes analizados en una residencia universitaria con independencia de los distintos métodos que los estudiantes usaran para guardar sus cepillos dentales.
Pero lo que es más grave es que las probabilidades de que la materia fecal de los cepillos dentales provenga de otra persona que utilice el mismo baño son del 80%. El problema es que cuando un cepillo dental está contaminado con materia fecal de otra persona, contiene bacterias, virus o parásitos que no forman parte de la flora (los microbios) del propietario del cepillo dental. Los parásitos ajenos a nuestro organismo son más peligrosos, ya que no estamos inmunizados ante ellas y en casos extremos pueden llegar a causar dolencias graves.

contaminacion cepillos dentales

Procura no juntar muchos cepillos en el mismo recipiente para evitar que se contaminen

Recomendaciones para mantener el cepillo dental en buenas condiciones higiénicas:
Nunca compartas el cepillo de dientes, ni con tu familia ni con tu pareja
Cámbilo cada tres meses porque el propio cepillo es un portador de bacterias.
Limpia las cerdas del cepillo con agua caliente o con el enjuague bucal y luego sécalas de inmediato.
– Al acabar el cepillado colócalo en un lugar limpio, a poder ser sin juntar muchos cepillos diferentes, ya que la probabilidad de transmisión de microorganismos es mayor
– Extrema la limpieza del cuarto de baño
– Deja el cepillo al aire libre y no lo tapes. Estos investigadores advirtieron que la utilización de una tapa para el cepillo dental no lo protege del crecimiento bacteriano, sino todo lo contrario, ya que crea un ambiente propicio para que las bacterias se desarrollen mejor al estar las cerdas húmedas (la tapa impide que la cabeza del cepillo dental se seque entre los usos con lo que se crea un caldo de cultivo óptimo para los parásitos).

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