10 enemigos de la salud de la boca

Tener una buena salud oral no sólo depende de una correcta higiene bucodental, la genética es un importante condicionante y visitando regularmente al odontólogo nos permitirá prevenir problemas y solucionarlos si aparecen.

Pero además hay determinados hábitos y alimentos que perjudican el estado de la boca y de los dientes.
Abusar de los cítricos: Tomar cítricos en exceso, y no neutralizarlos (tomando leche y esperando 30 minutos antes de cepillar los dientes) desgasta el esmalte dental. El ácido cítrico puede disolver las sales de calcio que componen la superficie de las piezas dentales, ya que al entrar en contacto con el esmalte de los dientes se produce un efecto químico que afecta de un modo directo al calcio y dejándolos mucho más vulnerables a los ataques de las bacterias presentes en la boca.
Morderse las uñas por una parte provoca el desgaste del esmalte dental, y por otra aumenta el riesgo de aparición de caries (al introducir los dedos en la boca metemos bacterias, ya que con las manos cogemos y tocamos numerosas cosas).
Estrés y ansiedad: La ansiedad y el estrés perjudican la salud bucal. Es habitual que cuando las personas se ven sometidas a mucha tensión abandonen hábitos saludables e incrementen el consumo de tabaco, alimentos azucarados o alcohol. También suelen olvidarse del cepillo y el hilo dental, lo que promueve el crecimiento de bacterias. Por otra parte, si estamos tensos y hacemos mucha fuerza al cepillarnos los dientes podemos provocar la retracción de las encías y heridas en la boca. Si lo hacemos de manera ansiosa, rápidamente, es fácil que no se haga correctamente, contribuyendo a la acumulación de placa bacteriana y el desarrollo de caries.
–Las dietas milagro llevadas al extremo pueden perjudicar la salud general, pero también de la boca, sobre todo si nos alimentamos casi exclusivamente de frutas (que contienen azúcar) y ensaladas aliñadas (por la producción de ácidos que debilitan el esmalte). Además, para tener una buena salud dental es imprescindible una buena alimentación y aportar a nuestro cuerpo todos los nutrientes necesarios.
-Utilizar palillos para eliminar los restos de comida en vez de hilo dental puede dañar los dientes y encías.
–Usar los dientes como herramientas (usándolos para abrir botellas, cortar cinta adhesiva, mordisquear los bolígrafos, cortar el hilo para coser… ) puede producir microfracturas haciendo que los dientes se vayan debilitando.
–La obsesión por los dientes blancos (cuando es extrema puede convertirse en una enfermedad, denominada blancorexia,) además de no resultar nada estético porque no queda natural, hace que quien lo padece se someta repetidamente a tratamientos blanqueadores, lo que puede acabar desgastando el esmalte.
Piercings bucales: Perforar cualquier zona de la boca (ya sean labios o la lengua) incrementa el riesgo de infecciones que si pasan al torrente sanguíneo pueden tener terribles consecuencias. Pero además, el percing en la lengua puede provocar una hiperemia pulpar (inflamación de la pulpa dental del interior de los dientes debido a las microrroturas que se producen por el choque continuo del pendiente con la pieza dental). Esto no sólo resulta doloroso, sino que con el paso del tiempo se pierde la sensibilidad del diente y se incrementa el riesgo de perder la pieza.

piercing oral riesgo

Los piercing orales pueden provocar traumatismos dentales, maloclusiones, infecciones, retracción de las encías y en los casos más extremos incluso pérdida de dientes

–Fumar tabaco provoca mal aliento, aumenta el riesgo de sufrir cáncer y favorece la aparición de la placa dental.
-El cannabis: Según una investigación neozelandesa, fumar cannabis incrementa las posibilidades de padecer una enfermedad periodontal. La acción de las bacterias en los dientes produce, en muchas ocasiones, una inflamación de las encías,

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